Politica monetaria

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LA MANO DEL CEMENTERIO

Esta es una historia real, pasó en la ciudad de Arequipa, es de una joven hermosa que siempre maltrataba a su madre.

Ésta un día le brindó una golpiza que hizo que su madre la maldijera.

Esta joven falleció antes que su madre. La enterraron, pero a los tres meses su madre se percató de que la mano de su hija sobresalía de la tumba. Hizo que la enterraran porencima. A los tres meses de nuevo se dio cuenta de que la mano de su hija sobresalía. Esta, preocupada, llamó a un sacerdote para que observara el caso. Este la bendijo y la mano ya no volvió a salir.

Después de años la gente que vivía en las inmediaciones del cementerio comenzó a observar a una joven toda de blanco vagabundear por el cementerio.

Una noche un dj de la ciudad que siempre pasaba porahí después de su noche de trabajo se fijó en una joven, le dijo que subiera a la moto, ella accedió y sólo se inmutó al decir dónde vivía; él la tomó de la mano y notaba que era demasiada blanca y helada, le prestó su casaca y la llevó a su casa.

Al día siguiente se dio cuenta de que le había prestado su casaca a la joven, fue a su casa y al preguntar por ella su madre se enfureció y casi lomaltrata, pero le sorprendió la insistencia del joven así que le dijo que su hija había muerto. Él no le creyó ya que la noche anterior la había visto, la madre lo llevó a la tumba de la hija y para sorpresa de los dos estaba la casaca sobre la tumba. Los dos se volvieron locos: el chico se suicidó en el manicomio y de la señora no se sabe nada.

Hasta ahora se le puede ver a Monica, lacondenada, en las inmediaciones del cementerio de esta ciudad.

Vieron el Diablo
Situado en la calle de Santa Rosa, casi cerrando la de Santa Teresa, existe en Arequipa una caserón, cuya pared del sur es medianera con el monasterio de la santa límense. Por detrás, formándole fondo, se extienden las chácaras. Tambo de Santiago es el nombre con que se ha conocido siempre, hasta que, en los últimostiempos, dejó de ser posada unas veces y cuartel otras para remozarse con el aspecto de casa habitación por familias. Que quién fue ese Santiago, me preguntará sin duda la curiosidad insatisfecha. Pues no lo sé, y se la dejo a los futuros tradicionistas para que se devanen la paciencia en averiguarlo. Puede que fuese el primitivo propietario del caserón o algún tipo popular En el albergado, en el casoque en el viejo Tambo había un cuartucho que, por hallarse a algunas varas sobre el nivel del suelo, tenía una pequeña escala de sillar, y que en ese cuartucho habitaba Doña Mariquita, la Montufar, señora que era una viejecilla cuyo molde barrunto ya se ha roto en Arequipa. Pequeña, encorvada por los años, de expresión apacible, pobre, pero decentemente vestida, doña Mariquita no se preocupaba porla lucha cruel de la existencia. Después de oír muy de madrugada la primera misa y de encomendar, con masculleos interminables, a justos y pecadores, pasaba el día prestando servicios aquí y allá, por apego a la casa de personas conocidas, sin remuneración, sin otro gaje que el resto de comida que unas veces le daban aquí y otras allá.

Resto de comida era ese que la santa señora llévaselo a sucuartucho en la respectiva ollita de barro, y allí, muy tapadito, preservándolo de perros y gatos, lo guardaba hasta el siguiente día, y al siguiente día, sin recalentarlo, frío grasiento, ticca, como por acá dicen, se lo saboreaba con el más grande contentamiento del mundo. Y jamás le causó daño la imponderada bazofia.

Prueba evidente de santidad era ésta para los malandros de mi tierra, que,por lo visto, nunca tropezaron en su almanaque con Santa Higiene. Añádase que para Doña Mariquita era cosa corriente conversar a cualquier hora con los grandísimos ociosos de la corte celestial, por cuya envidiable preeminencia el demonio le cobró tal ojeriza que, con más terquedad que impertérrito piquín, la perseguía, apareciéndosele en el rato menos pensado, a la menor volteada del rostro....
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