Resumen del libro retorno a la antiguedad

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1694 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 10 de octubre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
EL RETORNO DE LA ANTIGÜEDAD
Robert D. Kaplan
 
El autor:
 
Es un periodista norteamericano, que trabaja en la revista llamada The Atlantic Monthly, para la cual ha escrito como corresponsal desde Europa, África, Medio Oriente, Latinoamérica y Estados Unidos.

En sus libros alterna comentarios sobre situaciones políticas sociales de los países que ha visitado con la elaboración de unavisión de la historia y de los principales conflictos que el hombre vive en el presente.
 
RESUMEN
 
Este libro postula la idea de que para entender la situación actual del poder es necesario referirse al pensamiento de la antigüedad. Que el paso del tiempo no introduce nuevas conductas sino que tras la ilusión que rodean las vivencias nuevas yacen las verdades profundas y constantes que lospensadores más antiguos ya captaron y expusieron.
El retorno de la Antigüedad se concentra en estudiar la posición y los intereses políticos de Occidente (pero más precisamente, de Estados Unidos), y es posible detectar en ciertos momentos algunas interpretaciones hechas a la medida, que pasan por alto las agudas sensibilidades de potenciales críticos en las naciones subdesarrolladas (verbigracia, lasreferencias a las tiranías "eficientes", o el comentario de que la democracia sólo puede nacer bajo el signo del orden, y el orden sólo puede ser impuesto por el autoritarismo).
Estas afirmaciones, rebatibles hasta el cansancio en los terrenos de las teorías morales y políticas son, sin embargo, bien arropadas de ejemplos históricos que las justifican y, acaso, las hacen un poco menosaborrecibles.
     "La política es el arte de administrar la crisis perpetua", concluye Kaplan, afirmando que Roma ganó más, en términos de Estado, bajo el tenebroso y ordenado emperador Tiberio, que bajo sus más connotados regímenes revolucionarios y expansionistas.
No obstante estos negros augurios, la última nota del libro no llama a la desesperanza. El fatalismo es suicida, dice Kaplan (no otra cosallevó al muy realista Chamberlain a capitular ante Hitler en Múnich, arguye, mientras que el pragmático pero también idealista Churchill optaría por plantarle cara al nazismo). Los hombres pueden cambiar el devenir de los acontecimientos porque la historia les pertenece.
Porque la historia no es simplemente unos mapas, unos balances económicos y alguna parca descripción sociológica, sino un productode los hombres, como supo Tucídides, quien la describió como aquello que creó y padeció Alcibíades.

Lo que equivale a decir que las verdades del poder no son viejas o nuevas sino permanentes y que la mirada de la antigüedad sobre estos temas era más auténtica y despojada de ilusión.

En sus propias palabras: “La historia antigua, como demostraré, es la guía más fiable de lo que probablementeafrontaremos en las primeras décadas del siglo XXI”.

Es muy importante la lectura de este libro porque es un ensayo breve magistralmente escrito, ameno, inteligente, que hace ver todas las situaciones del presente en un marco poco común y muy revelador.
  
Coincidiendo con Confucio, Su Zi afirma que un verdadero comandante no se deja influir jamás por la opinión pública, por cuanto la virtudpuede ser lo contrario a la fama o a la popularidad. Plutarco, que consideraba la popularidad y la tiranía el mismo defecto, insinuó que la una conducía a la otra.

De los pensamientos de Su Zi podemos sacar la conclusión de que el conductor o líder que desee servir a su país no debe dejarse influir por la opinión pública de ese país quiere decir que la conciencia colectiva por lo general nosabe qué es lo que conviene al país.
Lo mejor para el país puede ser contrario a lo que la opinión pública cree que es bueno para el país.

Que la popularidad conduce a la tiranía quiere decir que el líder que tiene en cuenta demasiado a la opinión pública manifiesta más un deseo de reinar sobre ella que el de conducir bien un país.

En un mundo imperfecto, dice Maquiavelo, los hombres...
tracking img