Teatro renacentista

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LA TENDENCIA RELIGIOSA
El teatro religioso en España tiene un inusitado esplendor en el siglo XVI, curiosamente cuando la mayoría de los países europeos lo iban perdiendo.
Tanto para Carlos V como para su hijo Felipe II, nada dados a los gustos de la escena, potenciar las fiestas religiosas locales con amplios y vistosos cortejos que rodean representaciones piadosas, era fortalecer su maridajecon la Iglesia.
Ambos emperadores identificaron el desarrollo político y geográfico de Castilla con la lucha contra el hereje. En 1534, una pragmática de Carlos V y su madre doña Juana, define a las claras el gusto del emperador por la escena. A continuación hay un ejemplo de su rotundo carácter coercitivo:
Mandamos que lo que cerca de los trajes está prohibido y mandado por las leyes de estetítulo, se entiende asimismo con los comediantes, hombres y mujeres, músicos y las demás personas que asistan en las comedias para cantar y tañer, las cuales incurren en las mismas penas que cerca de todo esto están impuestas. Se cuenta del emperador que su interés por el teatro sólo se vio manifiesto cerca de su muerte, cuando solicitó ser protagonista de su propio entierro.
A través de ciertaspragmáticas y del Concilio de Aranda (1473) se intentó ordenar una incipiente vida teatral en donde la mezcla de elementos religiosos y profanos se mantenía.
Pero hasta el Concilio de Toledo (1565-1566) no se prohibe taxativamente la fiesta de los Inocentes, la interrumpción de los oficios divinos con diversiones y la representación dentro de las iglesias, obligando a los obispos a ejercer decensores de las obras religiosas que fueren a ponerse en escena.
También dejó de permitirse la actuación de los clérigos y «vestirse de máscara». Todo lo cual nos habla de una intensa actividad teatral y religiosa en la primera mitad del siglo XVI, que fue debilitándose a causa de las prohibiciones.
Estas provocaron que desaparecieran textos sin imprimir, dado el celo que los cabildos debieron poneren las admoniciones conciliares.
Gracias a un códice que se conserva en la Biblioteca Nacional tenemos algunas respuestas a tan silenciado periodo. El Códice de Autos Viejos es una colección de noventa y seis obras, la gran mayoría anónimas y en verso, casi todas de la primera mitad del siglo XVI, aunque algunas podrían ser más tardías.
Tienen apariencia de «farsas a lo divino», de reminiscenciamedieval, en donde están mezclados elementos religiosos con otros profanos, según era el gusto de la época.
Hay textos calificados como autos, pero también farsas, coloquios, incluso el Entremés de las esteras.
Todos van con autorización para representarse, lo que confirman muchas loas que anteceden a las piezas.
Las fuentes son el antiguo y nuevo Testamento, así como leyendas hagiográficas.Entre los títulos más significativos, la inmensa mayoría anónimos, podemos destacar el Auto del pecado de Adán, el Auto de Cain y Abel, del maestro valenciano Jaime Ferruz, el Auto del Hijo pródigo, el Auto de la huida a Egipto y el Auto de Santa Elena, entre los de temática religiosa.
Como excepción con motivo histórico señalemos el Auto de los triunfos de Petrarca. Para Ruiz Ramón, el Códicecumple la esencial tarea de «adiestrar al público para captar la superposición de lo temporal y lo eterno en la vida humana, sin lo cual no se entendería la existencia del público del teatro religioso del Siglo de Oro, concretamente del de los autos sacramentales».

Otros dramaturgos de este periodo que escriben teatro religioso son
Diego Sánchez de Badajoz, que mezcla la base religiosa con unaclara intención satírica, en la Farsa teologal, Farsa militar, Farsa de Isaac y Farsa de Tamar;
Micael de Carvajal, autor de un extenso Auto de las Cortes de la Muerte, terminado por Luis Hurtado de Toledo, espectacular retablo en donde no falta un auto de fe para quemar al mismísimo Lutero;
Juan de Pedraza, Ssbastian de Orozco, Hernan López de Yanguas y Vasco Díaz Tango de Frenegal. Ninguno...
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