Un cuento pa la memoria

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Un cuento pa”la memoria

Osvaldo-cadenas@hotmail.com

Siloe_enviados@hotmail.com

cadenasdeoro@gmail.com

CAPITULO I

ESCUCHEMOS AL “CUENTO CORTITO”

Les quisiera relatar mas que un cuento una verdad, aunque siendo sincero muchos no lo creerán, vociferó fuertemente y con gran convicción en sus dichos mirando firmemente a Manola Gutiérrez, quien se encontraba en primera fila en unacorrida de ocho bancas ubicadas en la segunda sala, de la vieja escuelita de “El Salado” Pueblito no muy grande, pero nunca demasiado pequeño para olvidarse de el.
Don Roberto Bahamondes que aunque pocos en la localidad lo llegaron a conocer por su nombre, si la mayoría por su apodo “El Cuento Cortito”.
Interminables eran sus historias que a veces hasta hacían llorar me contaba mi abuelapaterna de no pocos 87 años; doña Alicia Altamirano viuda de Pacheco.
¡Talvez duden! pero una vez que termine el relato usted verá. Corría el mes tercero casi a mediados con seguridad del año 1940, año que fue demasiado caluroso para no acordarse de el,
Todavía y digo todavía era un pergeño mechas tiesas, revoltoso y preguntón, demasiado diría yo para esos tiempos en que no había mucho de quepreguntar comparado con estos tiempos en los cuales nadie pregunta solo actúa -¡¡Eso es verdad!! - Asintió Manola interrumpiendo abruptamente en la pasiva y atenta atmósfera de la salita.
Aprovechó don Roberto, el momento de la interrupción para sacar de uno de los bolsillos de su saco de tela “Sal y Pimienta” un grueso habano cubano que su tío Norberto Castaño, jardinero de la embajada de ese paísle enviaba dos veces al año sin fallar en sus envíos jamás, hasta que la memoria ya no soporto los años y no pudo recordar ni siquiera su propio nombre “Don Norberto Castaño”.
Habano, el cual no logró encender pues Marucha indignada de la ultima fila gritaba – Cuentito, Cuentito no fume- mire que mi esposo murió de tabaquismo y No soportaría que alguien aquí en la sala fuera contagiado conese maldito virus… Y aunque grande fue el alboroto - nadie dijo nada- solo después de algunos segundos El cuento cortito solo replicaba
Lo siento y les pido disculpa, abochornado por el suceso parecía haber quedado, guardó el habano y sin más continuó su cuento.
Conocí en un tiempo a un pequeño.
…A las rodillas llegaban sus grises pantaloncillos de telas muy gastados, con unos grandesbolsillos cuadrados verdes con rayas que lo cruzaban de arriba a bajo, uno a cada lado de la cremallera cerrada con grandes botones café de cuatro portillos que sustituían al típico cierre de bronce que no por no tener no les ponían, sino porque el niño le reclamaba a su mamá - que casi siempre el cierre le pillaba la piel de ese sector y que según el niño ¡ya casi ni le quedaba! -…-
Unas gruesas bandas de genero del mismo color del pantaloncillo a cada lado, le servían como suspensores para evitar que se le cayera; corría PA”lao y lao todo el día a pata pelá y cuando se detenía ¡¡sssnfs!! El buen sorbetón de moco, a los cuales su mamá decía “Apaga las velas niño, que pa” noviembre falta todavía”

Emilio Castro su mejor amigo, aunque siendo sincero por Emilioni su abuela lo conocía, bueno ella ni su nombre recordaba pues sufría de lagunas mentales, mas bien por el apodo que por esos días todo el barrio conocía “El Macaca” jugaba días enteros con
- El Cordero Mocoso – también conocido como ya les había dicho” El Petizo” lo de cordero tiene que a ver sido seguramente por el ¡¡Sssnfs!! Pues todo el día andaba con los mocos colgando.-

Rutinas tan sagradas la de estos dos grandes amigos que si nos ponemos ha pensar nos hacen falta en estos días; Los lunes por ejemplo eran para tirarle piedras al tren que sagradamente pasaba a las dos y cuarto por la localidad estremeciendo todo a su alrededor y que además por el gran ruido que producía les servia de aviso a los lugareños que trabajaban en la minería, para...
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