Un duro falso emilia pardo bazan

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|Un duro falso |
|[Cuento. Texto completo] |
|Emilia Pardo Bazán|
|-No te vengas sin cobrar, ¿yestú? |
|La orden repercutía con martilleo monótono en la cabeza, redonda y rapada, del aprendiz de obra prima. ¿Sin cobrar? De ningún modo. |
|En primer término, le obligaba el punto de honra, el deseo de acreditar que servía para algo -¡le habían repetidotantas veces, en |
|tono despreciativo, la afirmación contraria!-. En segundo, le apremiaba el horror nervioso, profundo, a la vergüenza del infalible |
|puntillón del maestro... |
|¡El maestro! ¡Si Natario, el desmedrado granuja, fuese capaz de aquilatar la exactitud de lasdenominaciones, sacaría en limpio que |
|no procedía nombrar maestro a quien nada enseña! ¡Aun sin razonarlo, Natario lo percibía, y no podía sufrirlo, señores! Había un |
|fondo de amargor en el alma oprimida del chico. Le faltaba aire de justicia; se sentía ofendido, menospreciado, y acaso en su propia |
|ofensa latía la de una colectividad. No daba a estos sentimientos su verdadero alcance; noera consciente de ellos. Protesta sorda, |
|oscura, que se exaltaba a fin de mes, cuando la madre de Natario, asistenta y casi mendiga, tenía que aflojar una peseta por los |
|derechos de aprendizaje de su hijo. |
|-¿Te da labor el señor Romualdo? ¿Aprendes o no? Culpa tuya será, haragán,flojo, zángano... ¡Pum! |
|Y la mano ruda, deformada, de la madre plebeya caía sobre la cabeza pálida y afeitada al rape. Natario se sorbía las lágrimas, se |
|guardaba el golpe -porque no era ignominioso- y volvía al obrador con más indignación depositada en el pecho. ¿Quién aprende, vamos a|
|ver, si no le ponen tarea; si en vez de confiarle un cacho de suelaremojada para batirla, solo le dan unas hojas de papel con que |
|apremiar a la gente? A él no le encargaban sino que se llegase aquí o acullá, a casas situadas en barrios extraviados, a subir pisos |
|y más pisos, para que le despidiesen con el encargo de volver a primeros de mes, cuando hay dinerete fresco... Así rompía Natario su |
|calzado propio, sin esperanzas de adiestrarse en fabricarel ajeno nunca. Los pares de botas alineados en el mostrador, con sus |
|puntas relucientes, cristalinas a fuerza de restregones de crema smart; los zapatos de alto taconcito y moño crespo, de seda y |
|abalorio, parecían desdeñar sus afanes de artista. «No nos construirás nunca. Tú, a mal barrer el obrador y a atropellar recados.» |
|Algo semejante a esto le decían los demásoficiales con sus burlas y chanflonerías. El aprendiz recadero era el hazmerreír, el tema |
|jocoso de las conversaciones. Su huraña tristeza, su aire de persona herida por la suerte, daban larga tela regocijada a los |
|intermedios de la labor, cigarrillo en boca. Le ponían motes efímeros -Papa Notario, el Tranvía- por irrisión de que ignoraba lo que |
|era subirse a este popularísimovehículo. Bien podría, como otros golfos, trepar a la plataforma y estarse allí hasta que le |
|corriesen; pero a Natario le dolía, como sabemos, el punto de honra maldecido... En su sangre pobre, de chico escrofuloso y enteco |
|por desnutrición, corría quizá una vena azul cobalto, algo que infunde al espíritu el temple de la altivez y no permite exponerse |
|jamás a ser afrentado...
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