Una fase del yo

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UNA FASE DEL YO El dolor de la histeria J.D. Nasio

Cada individuo forma parte de varias masas, se halla ligado, por identificación, en muy diversos sentidos, y ha construido su ideal del Yo conforme a los más diferentes modelos. Participa así, de muchas almas colectivas, las de suraza, su clase social, su comunidad confesional, su estado, etcétera, y puede, además, elevarse hasta un cierto grado de originalidad e independencia. Estas formaciones colectivas permanentes y duraderas producen efectos uniformes, que observan en las masas

El individuo renuncia a su ideal del Yo, cambiándolo por el ideal de la masa, encarnado en el caudillo. El divorcio entre el Yo y elideal del Yo, no es muy marcado en muchos

Ambas instancias aparecen aún casi confundidas y el Yo conserva todavía su anterior contento narcisista de sí mismo. La elección del caudillo queda considerablemente facilitada en estas circunstancias. Se proyecta como un enérgico caudillo le sale la omnipotencia a la que quizá no hubiese aspirado jamás.

Aquellos otros individuos, cuyo ideal del Yo noencuentra en la persona del jefe una encarnación por completo satisfactoria, son arrastrados luego «sugestivamente», esto es, por identificación.
El esclarecimiento de la estructura libidinosa de una masa se reduce a la distinción entre el Yo y el ideal del Yo y a la doble naturaleza consiguiente del ligamen -identificación y substitución del ideal del Yo por un objeto exterior-.

Cada una delas diferenciaciones psíquicas descubiertas representa una dificultad más para la función anímica, aumenta su inestabilidad y puede constituir el punto de partida de un fallo de la misma, esto es de una enfermedad. Así, el nacimiento representa el paso desde un narcisismo que se basta por completo a sí mismo, a la percepción de un mundo exterior variable y al primer descubrimiento de objetos. Deesta transición, demasiado radical, resulta que no somos capaces de soportar durante mucho tiempo el nuevo estado creado por el nacimiento y nos evadimos periódicamente de él, para hallar de nuevo, en el sueño, nuestro anterior estado de impasibilidad y aislamiento del mundo exterior

Un segundo caso de este género, más importante para la patología, no aparece sometido a ninguna limitación análoga.La diferenciación de nuestra composición psíquica en un Yo coherente y un Yo inconsciente, reprimido, exterior a él y sabemos que la estabilidad de esta nueva adquisición se halla expuesta a incesantes conmociones. En el sueño y en la neurosis, dicho Yo desterrado, intenta, por todos los medios, forzar las puertas de la consciencia, protegidas por resistencias diversas, y en el estado desalud despierta, recurrimos a artificios particulares, para acoger en nuestro Yo, lo reprimido, eludiendo las resistencias y experimentando un incremento de placer. El chiste, el humorismo, y en parte, también, lo cómico, deben de ser considerados desde este punto de vista.

La separación operada entre el Yo y el ideal del Yo, no puede tampoco ser soportada durante mucho tiempo y experimenta, decuando en cuando, una regresión.
A pesar de todas las privaciones y restricciones impuestas al Yo, la violación periódica de las prohibiciones constituye la regla general, como nos lo demuestra la institución de las fiestas, que al principio no fueron sino períodos durante los cuales quedaban permitidos por la ley todos los excesos, circunstancias que explica su característica alegría. Lassaturnales de los romanos y nuestro moderno carnaval coinciden en este rasgo esencial con las fiestas de los primitivos, durante las cuales se entregan los individuos a orgías en las que violan los mandamientos más sagrados.
El ideal del Yo engloba la suma de todas las restricciones a las que el Yo debe plegarse, y de este modo, el retorno del ideal al Yo tiene que constituir para éste, que...
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