Variados

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Contenido 1.- Qué es leer.2.- Cómo aprendimos a leer.3.- La Isla del Tesoro  (1883) de R. L. Stevenson (1850-1894).1.- Encuadre de la obra.1.1.- La época.1.2.- La vida del autor.1.3.- La finalidad que la originó.2.- Estructura de la obra.2.1.- La propuesta por el autor.2.1. A.-Una doble dedicatoria.2.1. B.-Seis partes.2.2.- La estructura del relato autobiográfico.2.2.1.- Es la primera parte deStevenson. Introducción.2.2.2.- Es la segunda parte de Stevenson. Protagonista, Silver.2.2.3.- Es la tercera parte de Stevenson. Protagonista, Jim.2.2.4.- Es la cuarta parte de Stevenson. Tres capítulos narrados por el doctor. Tres capítulos con Jim como protagonista.2.2.5.- Es la quinta parte de Stevenson. Protagonista, Jim.2.2.6.- Es la sexta y última parte de Stevenson. Protagonista, Silver.2.3.-El esquema de Propp.Ruptura de la situación inicial.Aparición del héroe.Los trabajos y contrariedades del héroe.El restablecimiento mejorado de la situación inicial.2.4.- El clásico esquema narrativo.Presentación e inicio:Nudo:Desenlace:  |
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     Un buen lector es una persona especial. Especial, no por sus títulos académicos, no por su inteligencia. Especial, por la sensibilidad de supaladar anímico.“Saber” se dice de las personas “que saben” y de las cosas “que tienen sabor”. “Saborear” se dice del que sabe comer o beber, porque es capaz disfrutar de la comida o de la bebida; y del que sabe gozar de una buena música, de un acertado verso, de un estupendo paisaje, por ejemplo.Se “sabe leer” cuando se tiene la capacidad de que los ojos, a medida que van observando las frases y lospárrafos de una página escrita, vayan ordenando a nuestro cerebro traducirlos a ideas comprensibles para nosotros, es decir, integradas en nuestra experiencia real o en la experiencia que nosotros somos capaces de imaginar.Leer es, repito, integrar en nuestra vida, es hacer vida nuestra, el contenido del texto que leemos, en el momento de leerlo. Un buen lector es, a su nivel, un buen actor quesabe meterse en el pellejo de los personajes que aparecen en un texto, que sabe vivir como reales las situaciones que en él se describen.La capacidad de leer con placer, con gusto, es el fruto de una adecuada educación de la fantasía, de la imaginación, como instrumento de penetración en la realidad con el objetivo de comprenderla y explicarla. Es una forma de adquirir capacidad de inventiva.Lalectura es perfecta cuando coincidimos con el autor en la valoración que le damos a la experiencia real que él nos ha hecho compartir o a la fantasía que nos ha hecho tener. Voy a poner un par de ejemplos:Me gustan mucho las parábolas del Evangelio de Lucas por lo hondamente humanas que son. Entiendo perfectamente que la gente dijera de Jesús que sabía hablar con autoridad. Fíjense en ésta:“Si unamujer tiene diez monedas y pierde una, ¿no enciende un candil, barre la casa y busca diligentemente hasta encontrarla? Al encontrarla, llama a las amigas y vecinas y les dice: —Alegraos conmigo, porque encontré la moneda perdida. Os digo que lo mismo se alegrarán los ángeles de Dios por un pecador que se arrepienta.” Lucas, 15,8-10.Jesús habla de una mujer que maneja un dinero muy escaso y que tieneque poner especial cuidado en conservarlo. Los que hemos vivido tiempos de pobreza sabemos mucho de los apuros para lograr encontrar una moneda que, en determinado momento de necesidad,  constituía  un auténtico tesoro.Vistas las cosas así, se entiende muy bien lo que Jesús dice más adelante: “Alzando la vista observó a unos ricos que echaban sus donativos en el arca del templo. Observó también, auna viuda pobre que echaba dos monedillas; dijo: —Os aseguro que esa pobre viuda ha puesto más que todos. Porque todos ésos han echado donativos de lo que les sobraba; ésta, aunque necesitada, ha echado cuanto tenía para vivir.” Lucas, 21, 1-4.Por esa hondura humana me gusta también mucho el Quijote del que, aún crío, empecé a disfrutar en casa de mi abuelo Mariano, que lo tenía en una edición...
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