Abandona tu yo para ser tú

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ABANDONA TU YO PARA SER TÚ

Era un día soleado de primeros de Mayo. Me levanté temprano. Eran las siete de la mañana. No se oía más que a los pájaros y la música del silencio del amanecer. Miré el sol salir por el horizonte con ese brillo que entra por las pupilas e invade tu interior calmando cada célula de tu cuerpo, cada músculo, cada tendón y te va desentumeciendo de la rigidez de lanoche. Empecé a recordar mi sueño: iba corriendo por la playa desierta. No había nadie, pero sentía que alguien me perseguía. Miré hacia atrás varias veces; nadie, sólo mi sombra que se proyectaba en la arena. Seguí corriendo; continuaba con esa sensación de que alguien me perseguía, ¡casi me tocaba!. Empecé a sudar. Me desperté sudando en la cama. Volví a mirar al sol que comenzaba a alzarse como undisco naranja cada vez más grande. ¡Había que darse prisa o llegaría tarde al trabajo!. Llevaba varios días algo triste, pero serena, por la muerte de mi padre. Con ella había visto la muerte cara a cara, no tuve miedo a su mirada, pero me hizo reflexionar sobre el porqué de nuestra existencia. Fue una muerte inesperada pero esperada; padecía del corazón y tenía setenta y ocho años. Me llamaron porla mañana; murió mientras dormía. Me acerqué a su cama, le cerré sus ojos y le acompañé hasta la luz. Le susurré al oído: “ve hacia la luz, no te detengas, nosotros estamos bien, sigue hacia la luz, hacia la luz, papá. Él nos está esperando. Es un paso más de la vida, una puerta que da miedo abrir, mas estoy segura de que tras ella está la luz. Ve hacia la luz”. Se lo repetí sin cansarme, con mismanos en su cara para trasmitirle mi presencia y mi amor. El tintineo de la campanilla de la puerta me devolvió al mundo real. Trabajo en una librería donde hay libros de toda clase y entra todo tipo de gente, desde niños a ancianos. Es una librería pequeña, de las pocas que quedan ya, pues la mayoría han sido engullidas en las ciudades por las grandes superficies donde uno puede encontrar detodo, eso sí, sin el encanto de pararse a ojear los libros y “echar la tarde” disfrutando de su lectura. -Buenos días, Raquel –me saludó TomásTomás era un hombre de cincuenta y ocho años, de buena presencia, que vestía un pantalón de paño marrón con suéter de cuello alto beige, ojos oscuros y mirada profunda. Lo conocía hacía tiempo. Solía venir a la librería con frecuencia a comprar algún libro defilosofía. Me era agradable su presencia en mi tienda; siempre tenía alguna palabra bonita para alegrarme el día.
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Buenos días –le contestéEstás radiante, Raquel

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Gracias, Tomás, tú siempre tan atento. ¿Quieres que te busque algún libro? Sí, uno llamado "ABANDONA TU YO PARA SER TÚ" Espera, que voy a mirar el título en el ordenador. ¿Quién es el autor? ¿Ibu Arabi? No, y no te hagas lalistilla. Es Abu Amulai.

Tecleé el título y el autor. Había un ejemplar. Ante mi sorpresa, databa del año 1939. Me reí de mis propios pensamientos; creía conocer todos los libros que tenía en la librería
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Sí que hay uno, Tomás, enseguida te lo doy

Miré en la estantería donde estaban los libros de “autoconocimiento”. Entre varios conocidos, -John Powell, Erich Fromm, Anthoni de Mello-encontré el que buscaba, extrañada de no recordar haberlo visto nunca antes. Antes de dárselo a Tomás lo estuve ojeando. En la tapa había una especie de diagrama que dibujaba una estrella de nueve puntas, y con su título en la parte inferior: "ABANDONA TU YO PARA SER TÚ". En su parte trasera había referencias del autor: "Abu Amulai, sufí, nacido en 1880 en Estambul, estudió Filosofía en Teherán.Viajó por la India y fue profesor de Filosofía en la Universidad de Maisor durante cinco año. Escribió varios libros que tuvieron éxito entre los intelectuales indios, entre los que destacan "UN CAMINO HACIA EL MAS ALLÁ" y " LA LLAVE DE LA VIDA". Durante años dejó de escribir. Vivió en Afganistán, en el seno de una comunidad sufí hasta que murió, dejándonos como legado este libro. Le agradecemos de...
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