Al este del eden

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AL ESTE DEL EDÉN - JOHN STEINBECK

TUSQUETS EDITORES
Colección Andanzas
Título original: East of Eden
Traducción de Vicente de Artadi
Impreso en España, Dic. 2002

Pascal Covici

Querido Pat:
Viniste a verme cuando estaba tallando una figurilla de madera, y me dijiste: «¿Por qué no me haces algo? »
Te pregunté qué querías, y respondiste: «Unacaja».
–Para qué?
–Para guardar cosas.
–¡Qué cosas?
–Todo lo que tengas –dijiste.
Bien, aquí tienes la caja que querías. Dentro he guardado casi todo lo que tengo, y todavía no está llena. En ella hay dolor y pasión, buenos y malos sentimientos y buenos y malos pensamientos, el placer del proyecto, algo de desesperación y el gozo indescriptible de la creación.
Y, por encimade todo, la gratitud y el afecto que siento por ti. Y aun así la caja no está colmada.
John

PRIMERA PARTE

Capítulo 1

1

El valle Salinas se halla en la California septentrional. Es una cañada larga y estrecha que se extiende entre dos cordilleras montañosas. Por su centro serpentea y ondula el río Salinas, hasta desembocar en la bahía de Monterrey.
Recuerdo losnombres que de niño ponía a las hierbas y flores misteriosas. Recuerdo dónde puede vivir un sapo y a qué hora se despiertan los pájaros en verano, incluso cómo olían los árboles y las estaciones; y también cómo andaban las personas, qué aspecto tenían y su olor. El recuerdo de los olores es muy enriquecedor.
Recuerdo que las montañas Gavilán, situadas en la parte oriental del valle, eran montañasluminosas y resplandecientes, tan llenas de sol y de encanto que incitaban a la ascensión de sus cálidas laderas con la misma atracción que pudiera ejercer el regazo de una madre querida. Incluso su mullida hierba parda las hacía más atractivas. Las montañas Santa Lucia se levantaban contra el cielo al oeste e impedían que se viese el mar abierto desde el valle. Eran unas cumbres negras yamenazadoras, hostiles y peligrosas.
Siempre experimenté cierto sentimiento de temor hacia el oeste y de amor por el este. No alcanzo a comprender la procedencia de semejante idea, a no ser que estuviera relacionada con el hecho de que el día alboreaba sobre los picos de las Gavilán, mientras que la noche surgía tras el espinazo de las Santa Lucía. Es posible que el nacimiento y el ocaso del díatuvieran algo que ver con mis sentimientos hacia estas dos cadenas montañosas.
De ambos lados del valle fluían riachuelos provenientes de los cañones montañosos, que iban a unir sus aguas a las del río Salinas. En los inviernos húmedos y lluviosos, los arroyos corrían a rebosar, y aumentaban de tal modo el caudal del río, que sus aguas hervían y rugían tumultuosas de ribera a ribera; en esasocasiones el río era devastador: arrancaba las cercas de los campos e inundaba hectáreas enteras de terreno; arrastraba establos y casas, que seguían corriente abajo, flotando y bamboleándose; atrapaba vacas, cerdos y ovejas y los ahogaba en su agua pardusca y fangosa, empujando sus cadáveres hasta el mar. Luego, cuando llegaba la tardía primavera, el caudal del río menguaba y reaparecían las orillasarenosas. Y en verano casi desaparecía: bajo una empinada ribera, sólo quedaban algunos charcos en los lugares donde antes había profundos remolinos; volvían las eneas y las hierbas, y los sauces se erguían, con los restos de la inundación sobre sus ramas superiores.

El Salinas sólo era un río la mitad del año. El sol del estío lo obligaba a meterse bajo tierra. No era muy bonito que digamos,pero era el único que teníamos, así es que nos jactábamos de él, contando lo peligroso que era en un invierno lluvioso y lo seco que estaba en un verano caluroso. Podemos jactamos de lo que sea, si no tenemos otra cosa. Quizá cuanto menos se tiene, más se siente uno inclinado a ello.
La parte del valle Salinas comprendida entre las montañas y el pie de sus laderas es completamente llana...
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