Aspectos griegos sociales, culturales, políticos y la apología de sócrates.

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 9 (2151 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 22 de febrero de 2011
Leer documento completo
Vista previa del texto
UNIVERSIDAD LA GRAN COLOMBIA
CONSTITUCION Y DEMOCRACIA

FACULTAD DE DERECHO

Aspectos griegos sociales, culturales, políticos y la apología de Sócrates.

POR:

GINNA SANCHEZ

MARIO FERNANDO BURBANO

LUISA FERNANDA MONROY

LUZ ADRIANA RUIZ

CUESTIONARIO

1. Cuáles fueron las acusaciones puntuales que se le imputaban aSócrates justifique su respuesta.

2. Cuál es la enseñanza que Sócrates deja a nivel de entender el estado como garante de la vida de sus ciudadanos.

3. Explique la situación Política y social de Grecia en siglo V.(fotocopias)

4. Explique y de ejemplos sobre el paso del MITO A LOGOS. (explicación en clase)

5. Explique el origen de la filosofía, como se nació el concepto.SOLUCIÓN

1.- A Sócrates puntualmente se le acuso de:

a) Impiedad Pública respecto a los Dioses; por exigir que las leyes estuviesen a tono con la justicia. (Ha de tenerse en cuenta que en dicha época las leyes provenían de los Dioses)

b) Corrupción de la juventud. Sostenían sus detractores que Sócrates enseñaba a los jóvenes a revelarse, a buscar nuevas formas de ver el entorno,predicando la templanza, la piedad y la prudencia.

Se le hicieron estas imputaciones que son de talante religioso y moral, toda vez que sus acusadores no lograron enmarcar sus denuncias en el plano político, teniendo en cuenta la capacidad y la elocuencia de Sócrates, acusaciones que son confirmadas por su discípulo Platón en su denominada Carta VII., y cuyo aparte a manera de ilustración setranscribe:

“Siendo objeto de general censura el régimen político a la sazón imperante, se produjo una revolución; al frente de este movimiento revolucionario se instauraron como caudillos cincuenta y un hombres, diez en el Pireo y once en la capital, al cargo de los cuales estaba la administración pública en lo referente al ágora y a los asuntos municipales, mientras que treinta se instauraroncon plenos poderes al frente del gobierno en general. Se daba la circunstancia de que algunos de éstos eran allegados y conocidos míos. y en consecuencia requirieron al punto mi colaboración, por entender que se trataba de actividades que me interesaban. La reacción mía no es de extrañar, dada mi juventud; yo pensé que ellos iban a gobernar la ciudad sacándola de un régimen de vida injusto yllevándola a un orden mejor, de suerte que les dediqué mi más apasionada atención, a ver lo que conseguían. Y vi que en poco tiempo, hicieron parecer bueno como una edad de oro el anterior régimen. Entre otras tropelías que cometieron, estuvo la de enviar a mi amigo, el anciano Sócrates, de quien yo no tendría reparo en afirmar que fue el más justo de los hombres de su tiempo, a que. en unión de otraspersonas, prendiera a un ciudadano para conducirle por la fuerza a ser ejecutado: orden dada con el fin de que Sócrates quedara, de grado o por fuerza, complicado en sus crímenes; por cierto que él no obedeció. y se arriesgó a sufrir toda clase de castigos antes que hacerse cómplice de sus iniquidades. Viendo, digo. todas estas cosas y otras semejantes de la mayor gravedad, lleno de indignación meinhibí de las torpezas de aquel periodo, No mucho tiempo después cayó la Urania de los Treinta y todo el sistema político imperante. De nuevo, aunque ya menos impetuosamente, me arrastró el deseo de ocuparme de los asuntos públicos de la ciudad. Ocurrían desde luego también bajo aquel gobierno, por tratarse de un periodo turbulento, muchas cosas que podrían ser objeto de desaprobación; y nadatiene de extraño que, en medio de una revolución, ciertas gentes tomaran venganzas excesivas de algunos adversarios. No obstante los entonces repatriados observaron una considerable moderación. Pero dio también la casualidad de que algunos de los que estaban en el poder llevaron a los tribunales a mi amigo Sócrates, a quien acabo de referirme, bajo la acusación más inicua y que menos le cuadraba:...