Blanca como la nieve roja como la sangre

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Último capítulo:
Beatrice se fue. Esas eran las palabras que se repetían constantemente en mi instituto. Justo esas palabras, esas tres palabras, habían dado la vuelta al recinto.
Para muchos eran palabras de asombro, pues creían que la leucemia era fácil de curar con respecto a otros cánceres. Para otros, oír esas palabras desataba un mar de lágrimas incontenible. Pero para mí, esas palabrassignificaban vacío, blanco y negro. Sobre todo blanco. Después de lo que le había pasado a Beatrice le tenía aún más odio al blanco. Blanco es el color que tiñó su sangre roja violeta. Blanco es el color que tiñó mi vida desde entonces.
A pesar de oír constantemente esas palabras, que me rasgaban por dentro como un cuchillo, yo era fuerte. O al menos pretendía aparentarlo. Ahora todo el mundosabía que Beatrice era mi amada, mi roja. Todo el mundo sabía que yo fui la única persona, aparte de su madre, que estuvo con ella en los últimos días de su vida. Por eso, al día siguiente después de su muerte, vino un grupo abundante de estudiantes a preguntarme cómo estaba. ¿Que cómo estaba? Por los suelos. Pero poco a poco mi azul, mi Silvia, apareció en ese momento tan doloroso de mi vida. Silvia,con quién había discutido tanto ese último mes, apareció y me tendió la mano. Comprendí entonces que, a pesar de que me hubiese traicionado de esa forma, la seguía queriendo mucho y que siempre era la persona que iba a estar allí, incluso más que mis padres. Por eso, con solo mirarnos, comprendimos que yo no podía estar sin el hombro de Silvia y Silvia, no podía estar sin el mío.
A partir de lareconciliación con mi azul, todos los días quedábamos en nuestro banco del parque. Nos pasábamos allí horas y horas mirando el cielo. Un cielo azul, como los ojos de Silvia. Aunque en el cielo, no solo veía a Silvia, sino también a Beatrice, y me preguntaba si de verdad ella estaba allí arriba observándome.
Quedada tras quedada, yo iba viendo a Silvia con otros ojos, no solo era mi mejor amiga ymi salvadora, como siempre había sido, sino que poco a poco iba siendo para mí una mezcla entre su azul y el rojo de Beatrice. En seguida, ese azul se fue tiñendo de color violeta. Solo en esos momentos recordé las palabras que me dijo Beatrice cuando le contaba cosas de Silvia: “Te brillan los ojos cuando hablas de Silvia”. Es cierto, antes no lo había visto pero en ese momento sí, antes estabaciego por el amor rojo que sentía por Beatrice. Pero ahora que mi Beatrice no estaba, me había dado cuenta de que quizás mi corazón incluía también el color azul. Mi corazón era violeta.
Solo entonces, en una tarde gélida de Marzo, le pedí a Silvia que fuera mi novia. Ella me miró a los ojos y me contestó que me llevaba esperando toda su vida desde el primer momento que nuestras miradas secruzaron.
Mi amor por Silvia no había hecho nada más que empezar. El amor violeta sigue recorriendo dentro de mí. De los pies a la cabeza.

Diario: 14/02/2012
Querido “Fin”:
Te escribo hoy, día catorce de Febrero, el día más duro de mi vida. He cogido un bolígrafo de casa de Beatrice paraescribirte, porque verás, hoy ha fallecido Beatrice, mi amor de color rojo ha caído en tus manos y tú te la has llevado. Por eso te escribo hoy.
Le prometí escribir en su diario cada día que pasaba en su ausencia ya que ella ahora no puede hacerlo.
Primero, te voy a contestar una pregunta que creo que te estarás cuestionando: ¿Por qué te llamo “Fin” y no Dios como lo hacía Beatrice? Por dosrazones: la primera es que Beatrice confiaba en ti para seguir adelante y curarse. La segunda, no me gusta dirigirme a Dios para escribir porque no creo en ti, y mucho menos ahora.
A veces pienso que hay personas a las que tú das la vida sin darte cuenta. El mundo está rodeado de gente caprichosa y sin corazón que ni siquiera respeta a sus padres. Esa gente, querido “Fin”, son gente a la que tú no...
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