Bolivar o santander

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¿Bolívar o Santander?: una disputa estéril. Hacia una reconciliación histórica en pro de la utopía de América Latina.
Por: Damián Pachón Soto.

A quienes inspiraron este escrito:

Miguel Fonseca y Paola Fernández.

Presentación.

Al parecer, la definición de la política como la relación amigo-enemigo que legó a España y a estas tierras el devoto Donoso Cortés- y que acogió el asesorconstitucional de Hitler, el señor Carl Schmitt- ha campeado en Colombia desde la fundación de la República. Esa visión “policiaca y arzobispal” ha sido la responsable de crear una disputa que, a mi parecer, es francamente peregrina: la oposición partidista entre Simón Bolívar, “El Libertador”, y el General Francisco de Paula Santander, el “Organizador de la Victoria” y el “Hombre de las leyes”. Asíse ha generado una polémica que implica a aquellos hombres que fueron primero amigos y que luego, por diversas circunstancias, rompieron ese divino lazo. La disputa ha sido vista como una contienda de héroes, de genios, de egos y otros delirios más. Y tal oposición corresponde más a una mentalidad partidista que en un apego realista a los hechos históricos.

El objetivo del presente escrito esmostrar, en primer lugar, que la oposición entre Bolívar y Santander que se hace entre la gente del común- los legos- y en algunos círculos académicos y políticos, oposición que implica ensalzar al uno y denigrar al otro; en restarle mérito a Santander y otorgárselo a Bolívar o viceversa, se debe a una construcción historiográfica partidista. A una historia que podemos llamar “bachilleratesca”, una“historiografía patriotera” que se cultivó en Colombia desde el siglo XIX hasta bien entrado el siglo XX y que se encargó de crear identificaciones entre Bolívar, Santander, los ciudadanos y los dos partidos políticos tradicionales que han gobernado al país por más de 150 años; en segundo lugar, mostraré que es posible señalar una visión equilibrada que comprenda en sus justas medidas el papel y lagrandeza de cada uno de ellos, así como los hechos concretos que los llevaron a la ruptura de su amistad y que pueden ser situados entre 1821 y 1828.

Por último, es válido aclarar que este escrito no contiene una revisión exhaustiva de la copiosísima bibliografía existente sobre Bolívar en América Latina, ni sobre la de Santander. Es una lectura que se apoya en algunos estudios hechos enColombia y que se pone “por encima de ellos”, en el sentido de que busca una “re-conciliación”, una síntesis amable que supere el sectarismo en el que ha sido enfrascada la discusión sobre estos dos próceres, así como en una visión amplia de los contextos que se aleja de la minucia anecdótica y detallada para reconstruir “una totalidad”, la cual será- valga decir de paso- siempre incompleta. Así lascosas, en este ensayo se considera que la conciliación nacional es un desiderátum para la Colombia del siglo XX y que en las circunstancias actuales en que se encuentran Colombia y América Latina el espíritu grande de Bolívar y su utopía de la unión latinoamericana, así como el proyecto educativo de Santander y el respeto que prodigaba a las instituciones que representaban los acuerdos nacionales,son vigentes en estos años cuando conmemoramos el Bicentenario de la Independencia. En este sentido, se hará, en una tercera parte, una reflexión final sobre América Latina, leída desde los aportes de Bolívar y Santander.

La historiografía como “carta de batalla”.

En su magistral Latinoamérica: las ciudades y las ideas (1976) el historiador argentino José Luis Romero sostiene al referirse alas constituciones del siglo XIX: “La misma inestabilidad social prestaba un valor mágico a las constituciones sancionadas de manera solemne […] Se luchó por las constituciones con ensañamiento, y la prenda de la victoria fue a veces imponer una de ellas” (1999: 203). Esta comprobación, la de que “la prenda de la victoria fue a veces imponer una de ellas”, que también hizo Alfredo Vázquez...
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