Buen cuento de suspenso

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La esquina 1301 H

Hace unos años cuando yo tenía alrededor de catorce años, siempre volvía del liceo con dos amigas más: Vicky y Sofía. Nosotras caminábamos cuatro cuadras hasta una esquina en la calle Brito del Pino 1301 antes de separarnos por nuestros respectivos caminos hacia nuestras casas. En aquella esquina a veces nos quedábamos charlando veinte minutos como también nos pasábamos de lahora y media.
En la esquina había un bar que parecía estar medio abandonado, las paredes estaban pintadas de rosado pero se notaba que la pintura casi ya no tenía color ni brillo. Los postigos de las ventanas y de las puertas estaban pintados de un azul marino pero también la pintura estaba todo descascarada y la madera estaba llena de agujeros. La vereda siempre estaba toda sucia y el árbol dela esquina estaba totalmente seco. En la misma cuadra unos metros más hacia la derecha había una parrillada, en la cual atendía un mozo enorme de color que cada vez que pasábamos por allí nos miraba con cara de rara pero más bien con cara de demente, a nosotras nos daba un miedo terrible con solamente verlo. También Sofía, Vicky y yo siempre veíamos salir de una puerta trasera del bar a unaanciana de muy baja estatura que tenía una joroba y que también nos miraba con cara rara pero como si estuviera guardando un secreto y para lo único que salía era para hablar con el mozo de la parrillada o para sacar la basura.
Era tanta la intriga que teníamos sobre aquel lugar que un día decidimos las tres ir a ver lo que realmente paraba allí. Pero para eso necesitábamos un plan y más gente porquesolo tres era muy poco. Entonces llamamos a dos amigos más para que nos vinieran a ayudar. Ellos ya sabían sobre todo este tema y también opinaban lo mismo que nosotros. Juan y Francisco eran los hijos del dueño de la ferretería de enfrente del bar. A su vez su padre también era policía y los cinco pensábamos que si pasaba algo podríamos llamarlo enseguida.
Esa noche estábamos los cinco en lavereda de enfrente esperando el momento adecuado para entrar sin que nadie nos viera ya que éramos menores de edad y no nos iban a dejar entrar. Pero todo parecía ser aún más raro todavía, veíamos que llegaban unos camiones no muy grandes, antes de entrar mostraban una especie de identificación con su foto, el número de puerta del bar(1301) y un símbolo que parecía ser que era una hache mayúscula. Ydespués de mostrarlo el mozo junto con otros dos más empezaban a cargar el camión con cajas de cartón. Cada vez entendíamos menos y no aguantábamos más el ansia que teníamos de saber que era todo lo que estaba pasando allí adentro. Entonces decidimos separarnos en dos grupos; Sofía y yo entramos por la puerta trasera mientras la anciana hablaba con el mozo de la parrillada que en ese momentoestaba cargando los camiones. Juan, Francisco y Vicky lograron entrar por una ventana media rota que daba al sótano. Por suerte Sofía y yo también terminamos allí. Al minuto nada más oímos que la anciana estaba viniendo y Juan encontró una puerta y enseguida todos no metimos en aquel cuarto. Al darnos vuelta vimos que estábamos en un galpón enorme subterráneo lleno de las cajas de cualquier tamañomarcadas con en número de puerte del bar y con la hache. Juan y Francisco abrieron una de las cajas y nos dijeron que los del bar estaban vendiendo droga, ellos la supieron identificar ya que su padre les había enseñado por si acaso.
En ese momento de desesperación Vicky gritó que deberíamos llamar a la policía, de repente vinieron unos hombres armados los cuales nos ataron las manos y los piescon unas cuendas, y después nos llevaron a una oficina anexa al galpón que parecería ser que era donde estaba la jefa de toda aquella mafia. La jefa resultó ser una rusa enorme como de dos metros de altura aproximadamente, tenía una mirada desafiante con unos ojos azules gigantes y tenía un corte de pelo que parecía de otra época, nosotros cinco nos pegamos un susto terrible con solamente ver a...
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