Camila. madeleine l'engle

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Camila

Madeleine L'Engle

Traducción de Pedro Barbadillo

DIRECTORA: MICHI STRAUSFELD

[pic]

Ilustración de la cubierta:
Tino Gatagán

[pic]

TÍTULO ORIGINAL:
CAMILLA
1965 BY CROSSWICKS, LTD.

© DE ESTA EDICIÓN:

EDICIONES
ALFAGUARA
1987, ALTEA, TAURUS, ALFAGUARA, S. A.
PRINCIPE DE VERGARA, 81 28006 MADRID

I.S.B.N.-.84-204-4555-X
DEPÓSITO LEGAL: M. 22.973-1987

LA MAQUETA DE LA COLECCIÓN
Y EL DISEÑO DE LA CUBIERTA
ESTUVIERON A CARGO DE
ENRIC SATUE ®

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1

Nada más llegar a casa el miércoles, supe que Jacques estaba allí con mi madre. Lo supe en cuanto entré en el vestíbulo del edificio y el portero dijo: «Buenas tardes, señorita Camila»,sonriéndome con esa sonrisa burlona y maliciosa que ya temía encontrarme cada vez que llegaba a casa. Crucé el vestíbulo e hice votos para que Jacques se fuera, ahora que llegaba yo a casa, antes de que regresara mi padre. Me alegré de haber ido directamente a casa, después del colegio, en lugar de haberme ido a dar un paseo con Luisa.
Entré en el ascensor y el ascensorista dijo, como siestuviera saboreando algo exótico:
—Buenas tardes, señorita Camila. Tienen ustedes visita.
—¿Sí? —dije.
—Sí.
El ascensorista es bajito y gordo y, aunque peina canas y le faltan dos dientes, por lo que exhibe dos huecos negros en la boca, todo el mundo se refiere a él como el chico del ascensor; nunca como el hombre del ascensor. El gesto malicioso con el que mueve los ojos cuandohabla, hace que se parezca más a los hermanos de algunas de las chicas del colegio que a una persona mayor. En aquel momento, sus ojos centelleaban con un regocijo ofensivo, como si fuera a adelantar un pie y ponerme la zancadilla, para reírse luego a carcajadas cuando me viera caer de bruces.
—Ese señor Nissen está arriba —dijo, sonriendo—. Preguntó específicamente si estaba usted y luego dijoque subiría y la esperaría.
Sí, no era difícil imaginarse cómo habría preguntado Jacques por mí, sonriendo y hablando con su voz aduladora, tan suave como la de un perro de aguas. Sí, es por mí por quien Jacques pregunta siempre. Yo soy como un juego entre Jacques, el portero y el viejo chico del ascensor, una pelota que se arrojan entre sí, sonriendo siempre, como si todos elloscomprendieran que el juego no tiene apenas importancia...
Así, pues, el chico del ascensor me miró con mirada burlona y detuvo el ascensor en el piso catorce. En realidad es el piso trece, pero me había dado cuenta de que en la mayoría de las casas de pisos omitían el trece y le ponían catorce. Es una tontería. Se puede cambiar el número, pero no el piso.
Le dije adiós al chico del ascensor,...
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