Carta de amor y desamor

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  • Publicado : 27 de julio de 2010
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Quise encabezar esta carta de una y mil formas, pero todas tenían algo que no me conformaba.
Por ejemplo, dirigirme a vos llamándote “Querido” traía a mí el sabor amargo que deja una derrota.Garabatear tu nombre era sentir sobre la piel como cada letra se clavaba en ella y se convertía en un silicio impiadoso.
Es entonces que opté por escribirte así, sencillamente y abriendo de par en par micorazón.
Hoy: decido dejarte; no más preguntas a mi alma, no más dudas sobre si mi proceder es acertado o no.
Llegó por fin mi tiempo, ese que había perdido por seguirte como una geisha sumisa yexpectante ante tu más mínimo deseo.
Lo recobré así, de golpe, me dio de lleno en el cuerpo, la razón y la sangre.
Tan fuerte me golpeó que casi me voltea.
Tardé en recobrarme apenas segundos, misojos se abrieron a una nueva luz y todo tomó su verdadera dimensión.
Vi las calles conocidas, asfaltadas a nuevo, como esperando mis pasos recorriéndolas sola o tal vez de la mano de otro hombre,alguien al que yo le importe y quiera invadirme con su amor.
Al abrir la puerta de mi casa esta mañana, el sol me hizo un guiño cómplice, como diciendo “Aquí estoy”, acércate a mí y todo este calor estuyo.
Vuelvo de la oficina, ya es de noche, de improviso veo sobre mi blusa la figura de una mariposa de luz, es mi vieja amiga la luna; la que a pesar de su frialdad se prende con fuerza a mi pecho yme da la tibieza que nunca me diste.
Ahí, en ese instante, todas mis horas pasadas o perdidas a tu lado (no sé bien cómo llamarlas), retornan como fantasmas confirmando que sólo fui una soñadoraaferrada a vos, sin alcanzar a percibir lo que flotaba en el aire, esa doble vida tuya cerrada para mí y abierta para todos.
Me vi sola, abriendo las manos y dejando escapar de ellas una a una lascuentas de ese collar de perlas negras que esperándote había enhebrado con los amaneceres y los ocasos no compartidos conmigo.
Otra, tal vez mejor que yo se había hecho dueña de todo lo que creí era mío,...
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