carta de miranda

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Cuando uno ha dedicado su vida a una sola y misma meta, siendo ésta el estudio de los principios acertados que llevan a los hombres a la felicidad, para aplicarlos en beneficio de la patria, uno no debe dudar de sus propios principios, ni ruborizarse por haberse pasado la vida en esas ocupaciones.
Carta de Francisco de Miranda al Primer Ministro inglés, William Pitt. Londres, 13 de junio de1805.

Esta confesión de Miranda hecha ante William Pitt, al cabo de 15 años de difíciles e infructuosas negociaciones con el gobierno inglés, tratando de que le ayudaran militar y financieramente a armar su ansiada expedición libertadora a la América Meridional, nos da la medida de un hombre que convencido de un ideal, no cejó jamás en su empeño por hacerlo realidad ni se dejó tentar porofrecimientos que pudieran desviarlo de su propósito, como tampoco amilanar por los obstáculos que tuvo que enfrentar ni inhibir en su acción por las críticas, burlas o amenazas de las que con frecuencia fue objeto.
En efecto, desde fines de 1783, año en el que nace Bolívar, y en el que Miranda concibe la idea de una América Meridional libre y unida en sola nación, hasta su muerte en la prisión de LaCarraca, en Cádiz, España, el 14 de julio de 1816, no hubo en su vida un día en el que esta meta no estuviera presente, ya sea en sus lecturas, en su escritura, en su andar por el mundo, o en sus conversaciones con los distintos personajes con los que se fue topando, fueran estos reyes, primeros ministros, políticos, militares, filósofos, poetas, músicos o simples viajantes encontrados por azar enalguna posada del camino.
Fueron 33 años ininterrumpidos, la mitad exacta de su vida, pensando, obrando y entregado por entero a la causa de Nuestra América, como ya la siente y la denomina en esa página de su Diario, escrita el 1º. de junio de 1783, cuando habiendo tomado la decisión de desertar del ejército español, al cual había servido durante diez años, se embarca subrepticiamente en un navíonorteamericano surto en el Puerto de La Habana, para salvaguardar su vida y sus proyectos; amenazado como estaba por varias órdenes reales que lo declaraban Reo de Estado, y por la propia Inquisición, que ya había enviado un agente a esta isla caribeña para que lo capturase y le confiscara las pruebas del grave delito cometido: leer libros que hablaban de otras formas posibles de gobierno y delderecho de los pueblos a la libertad.
Libros que venían alimentando su espíritu naturalmente crítico del orden instituido, quizás desde antes de dejar Caracas, en 1771, pero sí, ciertamente, desde su llegada a Madrid y con más fuerza, a partir de su ingreso como Capitán en el batallón de La Princesa, a fines de 1773. De modo que las ideas de Voltaire, de Rousseau, de Locke, de Montesquieu y demuchos otros, conformaban ya un sedimento de ideas modernas bien consolidado en su espíritu, cuando participa, en 1781, en la Batalla de Pensacola, en Florida, apoyando a los colonos norteamericanos en su lucha de independencia contra el imperio inglés. Extraordinaria paradoja que, a no dudar, debe haber producido enormes sacudidas en el andamiaje conceptual de Miranda y provocado serioscuestionamientos respecto al rol que él mismo, como soldado del ejército imperial español, estaba jugando en esa lucha de liberación colonial.
Consecuencia tal vez de esta sacudida es su afán, una vez que deserta y regresa a los Estados Unidos, ya sin ataduras militares, por conocer cada uno de los detalles de ese proceso que llevó a los colonos norteamericanos a conquistar su independencia. Fue tal el gradode conocimiento que llegó a tener del mismo, que el propio Presidente John Adams escribió en sus Memorias, que no había hombre en los Estados Unidos ni en el mundo entero, que conociera mejor y con mayor precisión cada una de las batallas libradas entonces contra Inglaterra, que Francisco de Miranda. Pero no sólo Miranda estudió esas batallas, sino que también se preocupó por examinar a fondo los...
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