Cosa cumplida solo en la otra vida: diálogos entre la juventud y la edad madura

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 197 (49047 palabras )
  • Descarga(s) : 4
  • Publicado : 9 de noviembre de 2009
Leer documento completo
Vista previa del texto
[pic]
Cosa cumplida solo en la otra vida: diálogos entre la juventud y la edad madura
Fernán Caballero
[pic]

[pic]
http://www.librodot.com

Introducción a los diálogos.

¿Queréis saber lo que son, en sentir de su autor Fernán Caballero, los Diálogos entre la juventud y la edad madura? Pues oídlo de su boca:

«Recuerdos de un villorrio, de un sochantre delugar, de un interior pacífico, de niños y de flores; en fin, nimiedades.»

¿Deseáis conocer los gustos del escritor, y la disposición de su alma al escribir estas páginas?

«Me gustan los árboles como a los pájaros, las flores como a las abejas, las parras como a las avispas, y las paredes viejas como a las «salamanquesas.»

- «Chitón, conde, chitón! No quiero quemis flores den ocasión a la sátira, ni mis buenas gallinas pábulo a la crítica.

- Pero - repone su interlocutor - ¿en dónde no hallareis vos amigos, marquesa?

- Allí donde no sientan todos como vos, y no me miren con vuestros parciales ojos.»

¡Quién dijera que tan pronto iban a demostrar los sucesos la exactitud de este presentimiento!

Pero he aquíanunciado en pocas palabras al lector lo que también en breves razones deseamos decirle.

No es un secreto para el público lo que acerca de Fernán Caballero siente y piensa el que escribe estas líneas, que mirará siempre como uno de sus mejores timbres haber logrado la confianza del insigne novelista para cuidar de la presente edición. Por lo mismo, y satisfechos con haber consignado en ellanuestro nombre entre tantos ilustres literatos que se han apresurado a tributarle homenaje, nos habíamos propuesto dejar libre el paso para que otros pudiesen formar parte de tan brillante acompañamiento.

Pero, puesto que con ocasión de esta obra se ha hecho de nuestro autor querido la única crítica con visos de formal que hasta ahora se le haya fulminado, y que por su naturaleza hadebido amargarle mucho, permítasenos romper aquel propósito, y ya que no defendamos a quien no ha menester defensa, por lo menos, a la modestia del propio juicio, y a la severidad con que, por mirar aquélla a una luz que tenemos por equivocada, la juzgó el crítico, opongamos nosotros algunas razones, para que el público, a quien compete, pueda fallar en esta contienda.

De inmoral acusó elcrítico esta obra. ¡Inmorales los escritos de Fernán... a quien tanto deben la Religión y la familia y la sociedad! Aquel nombre y esta tan terrible acusación, según la frase vulgar recientemente usada, braman de verse juntos.

A la acerbidad de este fallo, sólo ha contestado nuestro autor, en su humildad, apelando al juicio de la Iglesia.

No le importaba que la ley no se loexigiera: destinados estos escritos a vivir en la familiaridad del hogar doméstico, cuyo reflejo son, cuyo modelo deben ser, no hubiera estado tranquilo hasta que decidiesen los guardadores de la sana doctrina si, contra toda su intención, se había deslizado de su pluma alguna máxima, algunas palabras que la contrariasen. A continuación de estas líneas podrán ver nuestros lectores el dictamen delcensor y el fallo de la autoridad eclesiástica. Esto importaba al crédito de Fernán; pero importa más al de sus ideas y sentimientos, que para él y para sus amigos valen aún más que su espléndida aureola literaria.

Acallado, pues, victoriosamente sobre este punto un sobresalto que sólo pudo asaltar al escritor, pero que de seguro no trascendió a ninguno de sus lectores, a nosotros, más quecombatir directamente el juicio que le motivó, lo que nos incumbe es explicarle; y esto bastará para que por sí solo caiga y se desvanezca, acaso hasta en la propia conciencia del que lo dedujera.

Lejos de nosotros sospechar en lo más mínimo de la rectitud de sus intenciones, ni de la sinceridad de su convicción. Ya lo hemos indicado antes de ahora. Concediendo los talentos del...
tracking img