Cuento infantil

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RANTER

Era Fawuntlys, una pequeña ciudad, tan pequeña como la cantidad de personas que vivían allí. ¡Eran cerca de treinta casas!, todas diferentes, de colores llamativos, algunas con grandes ventanales, otras con balcones, unas con chimeneas y una espectacular vista que rodeaba el pueblo, pues se encontraba rodeado de montañas, vegetación, magníficos árboles, un enorme rio que lo atravesabapor el cual se divisaban increíbles atardeceres, en fin, era mucho mejor de lo que imaginaba que sus ojos algún día verían; Trifa supo que se hallaba en el lugar con el que había soñado toda su vida, y que allí había terminado su travesía. … FIN

Ranter terminó de leer esta historia con sus ojos brillantes y una pequeña sonrisa dibujada por su boca, para ella fue emocionante ver la cantidad deaventuras que una niña de su misma edad vivió buscando un lugar con el que había soñado cuando era solo una pequeña. Se levantó del suelo, todavía con la imagen de la magnífica ciudad en su cabeza. Ese día se había bañado, cumplía 12, una fecha de gran celebración según su cultura, su familia estaría orgullosa.

Salió de su casa y se dio cuenta de que nada de lo que había en su pueblo era parecidoa lo que había leído: si, eran un poco más de treinta casas, pero desgastadas, con tristes colores, la mayoría se conformaban de una sola habitación en donde las familias dormían, comían, los más pequeños jugaban, muchas no tenían un solo mueble; las familias más privilegiadas tendrían muebles hechos por ellos mismos, pero era difícil conseguir materia prima, pues todo a su alrededor era llanuradesértica, la cual parecía no tener fin, y lo único que solía tener vida era el oasis que quedaba a un poco más de una milla de su aldea que se había incendiado hace un par de meses…su sonrisa desapareció.

Ranter miró el sol, y cálculo q más o menos eran las diez, ya iba tarde para la escuela. Se precipitó para salir pues esperaba una gran sorpresa allí. Su madre no le dijo nada, pero esto nole importó mucho, siempre había sido así de despreocupada con ella, y solo andaba pendiente de su hermano menor. No se demoró ni dos minutos en llegar, pero nadie la notó; esto la hizo sentirse un poco mal. Tenían examen de literatura, pero no podía concentrarse, solo pensaba en que nadie recordaba su cumpleaños, ni siquiera su mejor amiga Íallika. Ranter la miraba con cierta indiferencia, conrencor, se sentía idiota. En realidad no era una razón por la cual enojarse tanto, pero no lo soportó, la rabia le ganó y sus ojos se aguaron, así que salió huyendo, tan de prisa como pudo, sus cosas cayeron al suelo, empujó a varias personas, y corrió por la infinita sendera del desierto. No miró atrás sino hasta que sus piernas se detuvieron por el cansancio. Su estómago rugía del hambre, sus ojoscaían del sueño, y su pensamiento daba vueltas del desespero. No entendía por qué había sido tan impulsiva, nunca había hecho nada similar, solía mantener la frente en alto y no darle importancia a hechos como estos, ahora se encontraba en la mitad de la nada.

Despertó sin saber cómo había dormido –¿y ahora qué?–, se preguntaba. De repente recordó a Trifa, había huido de manera similar. Ya sabíaqué hacer. ¡Que comience la aventura!, pero tenía que comer antes. -¿Un momento, que había allí?- Se acercó temerosa, eran muchos puntos brillantes, en realidad se veía hermoso. Cuando ya estaba lo suficientemente cerca como para distinguirlo, quedo impresionada: era un caballo, el más hermoso e irreal que jamás haya visto, era completamente blanco a excepción de tres puntos negros en el costado;su crin era azul y su cola verde en degradé iniciando de los más oscuro a lo más claro; los cascos de sus patas eran negros y brillantes, pareciera que estuviera estrenando zapatos; su ojos se tornaban rojos, pero a pesar de este color tan atemorizante, creyendo verlo como ira, se transformaban en iluminados destellos pasionales.

Ranter decidió arriesgarse, pues recordó que Trifa había sido...
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