Cuento sobre reciclaje

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  • Publicado : 1 de marzo de 2012
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EL MOMENTO DE ORO dura unos segundos, rara vez más de un minuto, y todo el mundo tiene su momento de oro. Es fácil de localizar. Sólo hay que recordar si alguna vez el mundo fue perfecto.
Eugenio estuvo una vez en un mundo perfecto. En ese instante de su vida quiso que el tiempo se detuviese porque intuía que cuando se llega a la cima de la perfección todo lo que queda es cuesta abajo. Duranteel resto de su vida ha vuelto a ese momento una y otra vez, y siempre ha sonreído al recordarlo.
Fue en su noche de bodas, se había casado con la chica más maravillosa del mundo y la fiesta había sido estupenda. Pero todo mejoró tras atravesar la puerta de la habitación con su esposa en brazos.
Entonces Fani, sin mediar palabra, se despojó de su braguita y la encasquetó sobre la lámpara de lamesita de noche para conseguir una iluminación óptima.
Ese fue el instante. Eugenio estaba allí de pie, contemplando la maniobra de su esposa, afanada en aquella lampara amarilla. Y pensó:

“Que se pare el mundo”

Pero el mundo no paró.
Fani era la mujer ideal. Tenía un pequeño consultorio matrimonial donde ayudaba a parejas en apuros a reparar sus relaciones dañadas. Era experta en felicidadconyugal.Eugenio trabajaba en la construcción. Le gustaba su oficio y la paga era buena.
Eugenio, hombre de pocas palabras, pensaba que no había hecho méritos suficientes para merecer una compañera tan perfecta.
Cuando revisaba el álbum de fotos, Eugenio pensaba que el primer año en común era como una luna de miel interminable. Ni una sola discusión. Fani tenia siempre la palabra precisa, elgesto, la sonrisa necesaria para convertir cualquier inconveniente en un momento delicioso. Pero esta visto que hay que pelearse, y cuando la chispa tarda en saltar, parece que el petardo suena más.
La primera discusión ( y la última) la tuvieron por un motivo insospechado: El calor residual.
Eugenio creyó que la infusión estaba ya en su punto y apagó el fuego de la cocina. Ya se sabe, luegovino Fani y le preguntó porque había apagado. Eugenio debió decir que lo sentía, pero dijo que el calor residual bastaba.
Ya no dijo nada más.
Fani era experta en discusiones matrimoniales, y sabía lo que Eugenio iba a decir, así que continuó la discusión ella sola.
—Ahora tú me vas a decir que la infusión es para ti, y yo que me gustan las cosas bien hechas y tu dirás…
Cuando Eugenio intentódecir algo para cortar la discusión en la que no estaba interviniendo ya era tarde. No había dicho nada y al parecer la había insultado tres veces. El perfecto dominio de Fani de todos los posibles matices de una discusión matrimonial se convirtió primero en un inconveniente, y luego en una barrera infranqueable.
Quiso retirarse al dormitorio para pensar algo que atajase esa situación tan violenta.“Eugenio, piensa algo, rápido” pero Fani le perseguía por el pasillo, continuando la discusión como una posesa. Eugenio tuvo que echar el pestillo de la puerta para pensar . “Unas flores, reconciliación… ¿Dónde puedo conseguir unas flores rápido?”
Aquello se le iba de las manos. Fani gritaba ya por toda la casa y Eugenio era incapaz de pensar algo. Estaba bloqueado. “ Mejor dar la cara” Salió deldormitorio para oir el portazo. Salió al portal para preguntar asustado.
—Cariño ¿Dónde vas?
El ascensor ya estaba bajando, pero se oyó la respuesta de la ofendida esposa tras la puerta metálica.
—¡Con mi madre!
Su mujercita se había marchado a casa de su madre.
La gente especulaba ¿Qué habrá podido pasar? Se les veía tan felices…
Nadie se cree la verdad. A veces es mejor inventar algoterrible para que te dejen en paz.
Nunca llegó la reconciliación. Eugenio se quedó solo en aquella casa vacía. A veces intentaba reconstruir mentalmente la discusión para pensar algo que podría haber dicho, cualquier cosa… pero le dolía la cabeza y tenía que dejarlo.


EL VECINO DEL TERCERO se llama Eugenio. Su mujer le abandonó hace ya algún tiempo, nadie sabe la causa pero todo el mundo en la...
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