Culto a los muertos en una mina moderna (testimonio anónimo) josé ignacio lópez vigil, 1985,

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UN ASESINATO PREVISTO DESCIFRANDO LA ÚLTIMA CONSPIRACIÓN POLÍTICA

Rodrigo Rosenberg sabía que estaba próximo a morir. No se trataba de que estuviera llegando a la vejez: tenía solamente cuarenta y ocho años. Tampoco se le había diagnosticado una enfermedad mortal; ávido ciclista, gozaba de perfecta salud. Más bien, Rosenberg, un abogado corporativo sumamente respetado en Guatemala, estabaseguro de que iba a ser asesinado. Antes de que comenzara, en la primavera del 2009, a profetizar su propio asesinato, había muy poco que pudiera sugerir que iba a encontrar una muerte violenta. Rosenberg, que tenía cuatro hijos, era un padre afectuoso. A la cabeza de su floreciente práctica profesional, tenía reputación de ser un infatigable y carismático abogado, con el don de saber conducir a lagente hacia donde él quería. Era un hombre delgado y buen mozo, aunque su brillante cabello negro raleaba en lo alto de su cabeza, dejando un círculo inmaculado en los lados. La palabra era su manera de ordenar el empuje de la vida. Hablaba en arrestos elocuentes, usando su voz como instrumento, sus manos y cejas acentuando cada nota. (lo mismo era si defendía las virtudes de la Constituciónguatemalteca que si aquellas de su banda favorita, Santana). Agresivamente inteligente, había obtenido masterados en las universidades de Harvard y Cambridge. Rosenberg había nacido en la oligarquía guatemalteca (término todavía aplicable en las semi feudales naciones de América Central) y donde más de la mitad de sus catorce millones de habitantes, muchos de ellos Mayas, viven en severa pobreza. Sumadre había heredado una pequeña fortuna, y su padre había adquirido una cadena popular de cines. Siendo niño, en suaves sillones, había pasado largas horas entre filmes americanos. Rosenberg estaba acostumbrado al privilegio. Entusiasta del automovilismo, conducía un Mercedes, y hacía peregrinajes anuales a Indianápolis a las carreras de Fórmula 1. Había estado casado dos veces, y ahora era soltero,yvivía en una elegante altura, con vista a la ciudad de Guatemala. Si bien su riqueza le permitía llevar una vida cómoda, él estaba “gobernado y motivado por sus propios objetivos”, como lo expresó un familiar suyo. Cuando comenzó sus estudios en Cambridge, casi no hablaba inglés, de manera que Rosenberg indicó a sus profesores que había sido recientemente operado de las cuerdas vocales, y nopodia aún hablar en clase; compró un aparato de televisión y pasaba las noches en el aprendizaje del idioma, hasta que, tres meses después, habló ya con confianza. No era un hombre religioso, pero tenía un recto sentido del bien y del mal, castigando a los otros y a sí mismo por las transgresiones. Cuando era niño, su padre abandonó a la familia, una traición que él nunca perdonó; incluso rechazó unaherencia que su padre le había dejado. Un amigo de Rosenberg refirió que podia llegar a ser brutal si alguien se cruzaba en su camino: “Era siempre muy honesto, a veces quizás demasiado honesto. Podía decir verdades, a veces algunas verdades que no deberían decirse”. Si bien el sistema judicial de Guatemala era notoriamente corrupto, él se mantenía dentro de los límites de la ley, según suindeclinable juicio. Argumentó con éxito ante la Corte Constitucional, equivalente a la Corte Suprema norteamericana, y en 1998 llegó al cargo

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de sub-decano de una prominente escuela de leyes. Al mismo tiempo,servía como asesor de algunas de las más poderosas élites guatemaltecas, de sus barones cafetaleros,de ejecutivos corporativos y de funcionarios gubernamentales. Y, según opinión deRosenberg, fue un caso concerniente a uno de sus clientes, Khalil Musa, lo que puso su vida en peligro. Musa,un inmigrante libanés, había llegado desde la pobreza a ser un hombre muy rico, mediante la manufactura de textiles y la producción de café. Frontal, tradicional, y muy trabajador, le gustaba recitar la inspiradora poesía de Khalil Gibrán, y era admirado como uno de los pocos magnates que...
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