De cadenas y de hombres cap. 3

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 6 (1305 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 10 de febrero de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
“DE CADENAS Y DE HOMBRES”

CAPITULO 3:
EL COMITÉ BASE

Diciembre en los balancines. Tengo momentos de exasperación, no entre a la Citroën para producir coches si no para “hacer trabajo de organización en la clase obrera”, para contribuir a la resistencia, a las luchas, a la revolución. En nuestras discusiones de estudiantes siempre me opuse, y ahora, aquí, lo que no encuentro es precisamenteel modo de ser políticamente eficaz.
Las famosas palabras “clase obrera” han dejado de tener para mí el significado que tenían en el pasado, aquí cada uno es un caso, cada uno tiene su historia, cada uno rumia se táctica y a su modo anda a tientas en busca de una salida. Todos se pasan inventando soluciones, todos sueñan con regresar al pueblo y abrir un pequeño comercio.
Hago el inventario demis amistades, de los obreros que conozco, de los que podría tratar de reunir.
Christian, vivaz, nervioso, sigue en los asientos, exasperado por el pasar estúpido de los días: nueve horas y cuarto de golpe de pulgar-ganchito-asiento…, tiene terribles problemas con su novia, con la familia etc.…, por la mañana llega con el rostro tenso y los ojos hinchados: su novia es estudiante y la familia vecon malos ojos que salga con un obrero, vive en una residencia Citroën no tienen donde encontrarse. Una noche los invite a mi casa y les deje una habitación. Seguramente Christian hará algo si se le presenta la ocasión, le eh pasado periódicos: “No están mal tus papeles” comento y luego hablo de otra cosa.
Sadok el argelino me invita con frecuencia a “La Choppe”, a las cinco me espera y casisiempre permanece en silencio ante su cerveza, sonriendo vagamente, parece contento de tener compañía: su temor a la soledad es algo extremo, es casi pánico. A través de información que me da voy comprendiendo que no tiene raíces, si le ocurriera un accidente a nadie le importaría. Un día vino a verme, el propietario de la casa en que vivía lo había echado, lo albergue varias noches, hasta queencontró lugar en una residencia. A el también le he pasado periódicos, pero lo siento aterrorizado por Gravier.
Y todos los demás: discusiones, intercambios rápidos y se acabo el tiempo: “¡Bueno hasta la próxima!”. Todo eso me deja insatisfecho, soñaba con ser un ardiente agitador y heme aquí obrero pasivo, prisionero del puesto.
En primer lugar se me he venido encima el trabajo, el tiempo se heconvertido en un bien escaso: celebrar una reunión afuera, a menudo el fin de semana no les trae más que aburrimiento y un melancólico recuento de las horas que faltan para el lunes de mañana. Algunos jóvenes se van de “parranda”, pero la mayoría de los obreros caen en una especie de letargo.
Debo respetar el ritmo de vida de la gente, no es posible irrumpir bruscamente en un equilibrio que con tantadificultad se reconstruye cada noche, al fin de cada semana.
Y luego el miedo: es difícil de definir, en cada caso podía hallarle una explicación. Pero con el tiempo voy percibiendo que me enfrento a algo mas vasto: el miedo forma parte de la fabrica, es uno de sus engranes fundamentales. Para empezar, tiene el rostro de todo ese aparato de autoridad, de vigilancia y de represión que nos rodea.El agente del sector nuestro es Junot, es como muchos un ex militar colonial que cambio el ejercito por la Citroën, trata a los inmigrantes con desprecio y odio. Y sin embargo el miedo es aun más que eso.
He sacado mi tarjeta de la CGT. La CGT tiene fuerza sobre todo entre los profesionales, los obreros calificados franceses con trabajos de mantenimiento. El viejo Jojo, mi vecino de vestuario,fue quien me entrego mi tarjeta.
El vestidor me resulta fascinante. Todas las tardes se produce allí una espectacular metamorfosis colectiva: todos intentan eliminar de su cuerpo y de su actitud las huellas del día de trabajo, todos quieren salir limpios, mas aun, elegantes. De todos los inmigrantes los más pulcros son los negros. El insignificante barrendero sale de la fábrica con un traje de...
tracking img