De valle arizpe

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De Valle-Arizpe: Heraldo de los Siglos de Oro
El Conceptismo barroco como vehículo de flexibilidad léxica
Sergio Martínez Medina

Publicada en 1941, El Canillitas resulta una novela exótica no tanto en tema, sino en la forma, e, sobre todo, en el lenguaje que presenta. A mediados del siglo XX, encontramos un México desilusionado ya por la Revolución, patria forzosa de los trnasterrados, conun gobierno tambaleante, apenas asentado el poder septuagenario del PRI por aquellos años. Nacida de la pluma del diplomático en España, Artemio de Valle Arizpe, interesado especialmente en los Archivos de Indias, El Canillitas nos remonta a la época Colonial, estrechamente relacionada, sí, con lo español, pero también con el contexto de la Nueva España y, por ende, con lo mexicano.

Siguiendolos pasos tanto del Lazarillo como los de Quevedo, Félix “Felicillo” Vargas, un pícaro fiel a los tiempos barrocos, es insertado en un contexto muy similar: el padre, no escudero ni barbero “de bolsa y barba”, sino albañil de profesión, facineroso e homicida; su madre, aunque no alcahueta ni viuda, sí mujer de bajos escrúpulos y alta, para ponerla, cornamenta. Así es como Arizpe traza la línea, sí,fina e ilustre de la ascendencia del Felicillo, —determinante para el personaje, pues, aun cuando hay individuos que pretenden regresarlo al “buen hacer”, el origen le pesa tanto que recae en sus modales groseros, irreverentes— pero también el vínculo con la tradición de los siglos pasados; con la Fuente de la Bellaquería, si no de la vida eterna, situada en el Lazarillo, que a través de losCauces de la Malvivencia, encarnados en Pablos, desembocan en el Mar Literario de la Tradición. Así, con la pura introducción, tenemos a Félix ligado con dos grandes bribones, sin contar a la que el narrador menciona, la Celestina, ni al resto de los malandrines que ha producido la historia. Y, aún así, vemos con Félix una ruptura: el narrador no es ya el protagonista; tenemos, a diferencia de losbarrocos, un narrador en tercera persona, lejano, frío, que, como en ciertas partes del Quijote, se burla, cuando no describe, de lo que hace vivir al personaje.

De Valle Arizpe, más allá de hacer una reconstrucción —mérito esto mismo de por sí— que pareciera simular aquellos años, busca métodos, formas que erijan, más que el contexto, la forma que nos llega, a través del torrente del tiempo, delos pícaros; las palabras que utilizaron el Lazarillo y el Buscón. El Canillitas aparece, pues, desde el primer instante, como una novela que reconstruye al pícaro de los Siglos de Oro desde su rasgo más fundamental: el habla.

A lo largo de la obra encontramos diversos métodos que emplea Arizpe para lograr su fin: desde la predominancia de la prosopopeya, pilar de miles de metáforas de losSiglos de Oro, pasa por la enumeración, el oxímoron, sinestesia, sinécdoque y llega al neologismo —dicho sea de paso, un término que debe usarse en esta obra con cuidado, pues las que para nosotros y para el mismo Arizpe fueron y son palabras comunes, en la Colonia eran nuevas adquisiciones de la lengua, fruto de las conquistas y de la interacción con los pueblos— como parte de un vocabulario quese enriquece de todo ello.

Además, vemos términos gastronómico-callejeros como fuente inagotable, empero sigilosa, de estos últimos. Esto logra dos efectos, un estético inmediato, enriquecimiento de las formas expresivas a través de los arcaísmos, los sonidos “viejos” del español y uno semántico, más oculto. Sin embargo, el neologismo barroco por excelencia, usado por Quevedo, la fusión de dostérminos, aparece más esporádicamente. Incluso, en comenzando la narración del Segundo Tranco aparece una pareja, intrusa del siglo veinte, en la frase: “Andaba siempre por los rincones de su casa-pocilga.” Esta manera de hacer metáforas, es decir, insertar un guión entre palabras que queremos relacionar, no aparece sino hasta varios siglos después. Un barroco “tradicional” habría hecho, para...
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