Df: izquierda fracasada

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  • Publicado : 14 de mayo de 2011
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DF: izquierda fracasada

La escandalera en torno de los cadáveres que cargan cada uno de los más aventajados presidenciables -los casos de Arturo Montiel y El Precioso , en el PRI; de los Bribiesca Sahagún en el PAN, y del ex priísmo que se asaltó al PRD- prácticamente ha relegado a segundo término la elección al gobierno del Distrito Federal y su impacto en la historia político-electoralmexicana, en donde si bien aún no arranca de manera formal la contienda proselitista, ya es posible presentar una resultante: el regreso del Revolucionario Institucional.
En efecto, todos aquellos que se espantan de los escándalos Montiel y del "góber precioso", los que se asustan del potencial regreso del PRI al poder presidencial, parecen cerrar los ojos ante una terca realidad que se vive en elDF, que asoma por todas partes, que la exhiben todos los partidos con posibilidades reales, que se desborda en todas las encuestas. La realidad de que el PRI ya regresó al poder en el DF. Y peor aún, sin necesidad de haber ganado en las urnas. El PRI regresó al gobierno de la capital del país por obra y gracia del dedazo.
Como todos saben, los tres principales partidos políticos con presenciareal en la capital del país ya han seleccionado a sus respectivos candidatos a la Jefatura de Gobierno capitalino. Los agraciados son -nombrados en el orden que les asignan algunas encuestas-, Marcelo Ebrard Casaubón, Demetrio Sodi de la Tijera y Beatriz Paredes Rangel. ¿Qué tienen de peculiar los tres candidatos de los más influyentes partidos? Casi nada, que los dos primeros tienen un reconocidoorigen priísta, y que la tercera es la candidata oficial del PRI.
Y en efecto, antes que militantes de tal o cual partido, cada uno de los tres son personas, ciudadanos con derechos plenos y aspiraciones legítimas. Pero también es cierto que la vida política de cada uno está estrechamente vinculada con un partido de origen, el PRI, del que los dos primeros salieron -por las razones que se quiera-para continuar sus respectivas carreras políticas en otras formaciones partidistas, y del que la señora Paredes nunca se ha desvinculado.
Pero lo interesante del asunto es que los tres representan, además de sus personales estilos de ver y operar la política y el ejercicio del poder, un proyecto político partidista en el que nacieron, crecieron y maduraron, a pesar de que a la vuelta de los añoslos dos primeros reniegan de ese origen. Es seguro que de entre los tres saldrá el próximo jefe de Gobierno -lo que supone que de cualquier manera, alguna versión del PRI regresará al poder en el DF-, pero según todas las encuestas el ganador indiscutible será Ebrard, el candidato impuesto por AMLO, el que fuera secretario de Gobierno en la regencia de Manuel Camacho durante el gobierno de CarlosSalinas.
Y por supuesto habrá quien diga que Marcelo Ebrard dejó de pertenecer al PRI desde hace años, lo cual es cierto, y hasta habrá quien defienda la definición chabacana de López Obrador, de que "la enfermedad del PRI se cura con el tiempo", lo cual no pasa de ser una broma engañabobos. En efecto, muchos de quienes hoy forman "la burbuja" de AMLO, y el mismo candidato presidencial del PRDtienen un marcado origen priísta y con el tiempo se han desvinculado de ese partido. ¿Pero han pasado la prueba del no priísmo? O mejor aún, ¿han pasado la prueba de pertenecer a la izquierda mexicana, esa que ayer combatieron con toda intensidad y de la que hoy se dicen defensores convencidos?
Lo cierto es que nadie puede asegurar que Ebrard es un político formado, identificado y emparentadocon la izquierda, a la que combatió desde su trinchera de priísta-salinista, en los tiempos en que era el brazo derecho de Manuel Camacho. Y ese signo distintivo, el que los tres más aventajados candidatos a la Jefatura de Gobierno sean de origen priísta, y que el casi seguro ganador de la contienda sea un reconocido priísta-salinista, como Marcelo, no es más que la mejor señal del fracaso del más...
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