Dia de la madre y el consumismo

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Día de la Madre, fiesta de amor desvirtuada por el consumismo
Ana Jarvis murió hace 62 años en un asilo para ancianos, olvidada y arrepentida de su obra, viendo cómo el monstruo del capitalismo y su engendro el consumismo, del cual depende su existencia, derribaba uno de los monumentos más hermosos erigido en homenaje al ser que nos dio la vida, cual es el Día de la Madre, convertido por suvoracidad en una mercancía más del sistema.

Poca gente conoce la historia de esa mujer que dedicó gran parte de su vida a rendirle culto de amor a su madre y cuando ésta murió, en medio del dolor que le embargaba, inició una gesta solitaria para perpetuar en la memoria de los estadounidenses el recuerdo de las madres, vivas o muertas, sueño que vio cumplirse tras un peregrinaje de años por todoel país, hasta que en 1914 el presidente Woodrow Wilson decretó el segundo domingo de mayo como el Día de la Madre.

Pero su felicidad duró muy poco tiempo, ya que su obra de amor fue secuestrada y transformada por el capitalismo en una mercancía vendida a precio de oro en un mercado que genera inmensas ganancias para quienes usufructúan desde entonces el gran negocio del Día de la Madre,estimulado por los medios a través de hipnóticos e hipócritas mensajes publicitarios que alimentan el consumismo desbordado de millones donde impera el sistema.

Todos los años cientos de millones DE hombres y mujeres inundan los centros comerciales no sólo de Estados Unidos (EEUU) sino de otros países, cuyos pueblos han sido enajenados por la perversión capitalista del consumismo, para adquirirun regalo para la madre a un precio casi siempre aumentado, lo cual no impide que se compre, porque es para entregarlo la madre en su día, porque, según lo dicta el mensaje publicitario, como si no existiera otro día para demostrar amor a las madres.

Pero no es únicamente el Día de la Madre en el que reina la fiebre del consumismo, sino en todas esas fechas como Navidad, Día de Reyes y hastaen esas otras inventadas por los mercaderes de oficio para saquear los bolsillos de los pueblos asolados por la plaga del capitalismo, como el Día del Padre, de los Abuelos, de los Enamorados, Halloween y otras trampas consumistas del mercado exportadas por el Imperio a América Latina y el resto del mundo.

Bien señala García Márquez, al referirse a la fecha navideña en un artículo tituladoEstas Navidades siniestras, que “ya nadie se acuerda de Dios en Navidad. Todo aquello cambió en los últimos 30 años con una operación comercial de proporciones mundiales que es al mismo tiempo una devastadora agresión cultural. Lo más grave de todo es el desastre cultural que estas navidades pervertidas están causando en América Latina”.

Concluye Márquez su artículo manifestando que “no es raro,como sucede a menudo, que la fiesta termine a tiros. Ni es raro tampoco que los niños, viendo cosas tan atroces, terminen por creer de veras que el Niño Jesús no nació en Belén, sino en EEUU”.

O, como lo expresa Eduardo Galeano en un extraordinario trabajo que describe las miserias del consumismo destacando algunas de sus perversiones y su impacto en la sociedad actual, diciendo entre otrasverdades que “mete más ruido que todas las guerras y arma más alboroto que todos los carnavales”.

“El sistema necesita mercados cada vez más abiertos y más amplios, como los pulmones necesitan el aire, y además necesita que anden por los suelos, como andan, los precios de las materias primas y de la fuerza humana de trabajo”, dice.

Continúa: “El sistema habla en nombre de todos, a todosdirige sus imperiosas órdenes de consumo, entre todos difunde la fiebre compradora, pero ni modo: para casi todos esta aventura comienza y termina en la pantalla del televisor. La mayoría, que se endeuda para tener cosas, termina teniendo nada más que deudas para pagar deudas que generan nuevas deudas y acaba consumiendo fantasías que a veces materializa delinquiendo.

El derecho al derroche,...
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