Divina poesia

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  • Publicado : 9 de febrero de 2012
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Divina Poesía, tú de la soledad habitadora, a consultar tus cantos enseñada con el silencio de la selva umbría, tú a quien la verde gruta fue morada, y el eco de los montes compañía; tiempo es que dejes ya la culta Europa, que tu nativa rustiquez desama, y dirijas el vuelo adonde te abre el mundo de Colón su grande escena. También propicio allí respeta el cielo la siempre verde rama con que alvalor coronas; también allí la florecida vega, el bosque enmarañado, el sesgo río, colores mil a tus pinceles brindan; y Céfiro revuela entre las rosas; y fúlgidas estrellas tachonan la carroza de la noche; y el rey del cielo entre cortinas bellas de nacaradas nubes se levanta; y la avecilla en no aprendidos tonos con dulce pico endechas de amor canta.    ¿Qué a ti, silvestre ninfa, con laspompas de dorados alcázares reales? ¿A tributar también irás en ellos, en medio de la turba cortesana, el torpe incienso de servil lisonja? No tal te vieron tus más bellos días, cuando en la infancia de la gente humana, maestra de los pueblos y los reyes, cantaste al mundo las primeras leyes. No te detenga, oh diosa, esta región de luz y de miseria, en donde tu ambiciosa rival Filosofía, que la virtud acálculo somete, de los mortales te ha usurpado el culto; donde la coronada hidra amenaza traer de nuevo al pensamiento esclavo la antigua noche de barbarie y crimen; donde la libertad vano delirio, fe la servilidad, grandeza el fasto, la corrupción cultura se apellida. Descuelga de la encina carcomida tu dulce lira de oro, con que un tiempo los prados y las flores, el susurro de la floresta opaca, elapacible murmurar del arroyo trasparente, las gracias atractivas de Natura inocente, a los hombres cantaste embelesados; y sobre el vasto Atlántico tendiendo las vagorosas alas, a otro cielo, a otro mundo, a otras gentes te encamina, do viste aún su primitivo traje la tierra, al hombre sometida apenas; y las riquezas de los climas todos América, del Sol joven esposa, del antiguo Oceano hijapostrera, en su seno feraz cría y esmera.    ¿Qué morada te aguarda? ¿qué alta cumbre, qué prado ameno, qué repuesto bosque harás tu domicilio? ¿en qué felice playa estampada tu sandalia de oro será primero? ¿dónde el claro río que de Albión los héroes vio humillados, los azules pendones reverbera de Buenos Aires, y orgulloso arrastra de cien potentes aguas los tributos al atónito mar? ¿o dóndeemboza su doble cima el Avila entre nubes, y la ciudad renace de Losada? ¿O más te sonreirán, Musa, los valles de Chile afortunado, que enriquecen rubias cosechas, y süaves frutos; do la inocencia y el candor ingenuo y la hospitalidad del mundo antiguo con el valor y el patriotismo habitan? ¿O la ciudad que el águila posada sobre el nopal mostró al azteca errante, y el suelo de inexhaustas venas rico, quecasi hartaron la avarienta Europa? Ya de la mar del Sur la bella reina, a cuyas hijas dio la gracia en dote Naturaleza, habitación te brinda bajo su blando cielo, que no turban lluvias jamás, ni embravecidos vientos. ¿O la elevada Quito harás tu albergue, que entre canas cumbres sentada, oye bramar las tempestades bajo sus pies, y etéreas auras bebe a tu celeste inspiración propicias? Mas oye dotronando se abre paso entre murallas de peinada roca, y envuelto en blanca nube de vapores, de vacilantes iris matizada, los valles va a buscar del Magdalena con salto audaz el Bogotá espumoso. Allí memorias de tempranos días tu lira aguardan; cuando, en ocio dulce y nativa inocencia venturosos, sustento fácil dio a sus moradores, primera prole de su fértil seno, Cundinamarca; antes que el corvoarado violase el suelo, ni extranjera nave las apartadas costas visitara. Aún no aguzado la ambición había el hierro atroz; aún no degenerado buscaba el hombre bajo oscuros techos el albergue, que grutas y florestas saludable le daban y seguro, sin que señor la tierra conociese, los campos valla, ni los pueblos muro. La libertad sin leyes florecía, todo era paz, contento y alegría; cuando de...
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