El amor es una falacia por max schulman

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“EL AMOR ES UNA FALACIA”

por MAX SCHULMAN

TRADUCCIÓN DE ANA MARIA VICUÑA N.

NOTA INTRODUCTORIA

“El amor es una falacia” (Love is a Fallacy) es un relato de ficción tomado de la popular novela “Los muchos amores de Dobie Gillis” de Max Schulman.
La historia ofrece una ilustración encantadora, aunque extrema, de cómo los razonamientos falaces pueden afectar nuestra vida cotidiana ynos recuerda, también, las limitaciones del razonamiento lógico.
Escrita en los comienzos de la década del 50, pueden percibirse en ella algunas resonancias del machismo típico de la época.

EL AMOR ES UNA FALACIA

Max Schulman

Yo era frío y lógico. Agudo -calculador, perspicaz, certero y astuto- todo eso era yo. Mi cerebro era tan poderoso como dínamo, tan preciso como las balanzasde un químico, tan penetrante como el bisturí de un médico. Y - ¡piensen en esto!- sólo tenia 18 años.
No sucede a menudo que alguien tan joven tenga un intelecto tan gigantesco. Tomen, por ejemplo, a Petey Bellows, mi compañero de cuarto en la universidad. La misma edad, el mismo origen social, pero tonto como un buey. Un tipo bastante agradable, pero sin nada en la cabeza. Del tipoemocional. Inestable. Impresionable. Y lo peor de todo, esclavo de la moda. Opino que las modas son la verdadera negación de la razón. Ser barrido y arrastrado por cada nueva locura que llega, rendirse a la idiotez sólo porque todos los demás lo hacen – esto, para mí, es el pináculo de la irracionalidad. Sin embargo, no lo era para Petey.
Una tarde encontré a Petey tirado en su cama con una expresióntal de desesperación en la cara, que inmediatamente diagnostiqué apendicitis.

- “ No te muevas”, le dije. “No tomes ningún laxante. Llamaré a un
médico”.
- “Mapache”, murmuró con voz ronca.
- “¿Mapache?” pregunté, deteniéndome en mi carrera.
- “Quiero un abrigo de mapache”, se lamentó Petey.

Me di cuenta de que su problema no era físico, sinomental.

- “¿Por qué quieres un abrigo de mapache?”
- “Debí haberlo sabido”, gritó, golpeándose las sienes. “Debí haber sabido que volverían, cuando el charleston volvió. Como un estúpido, gasté todo mi dinero en textos de estudio y ahora no puedo comprarme un abrigo de mapache.”
- “¿Quieres decir”, dije incrédulamente, “que la gente realmente está usando abrigos de mapachede nuevo?”
- “Todos los grandes hombres del campus los usan. ¿Dónde has estado tú?”
- “En la biblioteca”, dije, nombrando un lugar no frecuentado por los grandes hombres del campus.

Petey saltó de la cama y se paseó por el cuarto.

- “ Tengo que tener un abrigo de mapache”, dijo apasionadamente.
“ ¡Tengo que tenerlo!”
- “Pero, ¿por qué, Petey?Míralo desde una perspectiva racional. Los abrigos de mapache son insalubres. Echan pelos. Huelen mal. Pesan demasiado. Son desagradables de ver. Son...”
- “Tú no entiendes”, me interrumpió con impaciencia. “Es lo que hay que hacer. ¿No quieres estar en el boom?”
- “No”, respondí con toda verdad.
- “Bueno, yo sí”, declaró. “Daría cualquier cosa por un abrigo de mapache.¡Cualquier cosa!”

Mi cerebro, ese instrumento de precisión, comenzó a funcionar a toda máquina.

- “¿Cualquier cosa?”, pregunté, mirándolo escrutadoramente.
- “Cualquier cosa”, respondió en vibrantes tonos.

Golpeé mi barbilla pensativamente. Sucedía que yo sabía cómo poner mis manos sobre un abrigo de mapache. Mi padre había tenido uno en su época de estudiante. Ahora estabaen un baúl en el altillo de mi casa. También sucedía que Petey tenía algo que yo quería. No lo tenía exactamente, pero tenía primer derecho sobre ello. Me refiero a su chica, Polly Espy.
Por mucho tiempo yo había ambicionado a Polly Espy. Permítaseme enfatizar que mi deseo por esta joven no era de naturaleza emocional. Ella era, por cierto, una chica que excitaba las emociones, pero yo no...
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