El arte mas intimo

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P o p p y Z. B r i t e

EL ARTE MÁS ÍNTIMO
Traducción de Jaime Zulaika

RESERVOIR BOOKS
Grijalbo Mondadori

Transcribió:
Camilo Higuita

www.grijalbo.com/reservoir

Título original: Exquisite Corpse
© 1996 by Poppy Z. Brite
© 1998 de la edición catellana para España y America Latina:
MONDAGORI (Grijalbo Mondagori, S.A.)
Aragó, 385,08013 Barcelona
© 1998, JaimeZulaika por la traducción
Diseño de la colección: Luz de la Mora
Ilustracion de cubierta: Wraith in Ruin, retrato de la autora, fotografía de
Jeff K. Potter

Primera edición

ISBN: 84-397-0212-4
Depósito legal: M. 10.756-1998
Impreso y encuadernado en Mateu Cromo Artes Graficas, S.A.,
Ctra. De Fuenlabrada, s/n, Pinto (Madrid)

Edición E-book 2009: www.kxmylo-art.tk;
Por Camilo HiguitaA mi madre,
Connie Burton Brite,
Que me dio todas las
agallas que habría de necesitar
en la vida

El informe de la autopsia efectuada en 1994 al asesino múltiple Jeffrey Dahmer revela que los funcionarios mantuvieron su cadáver atado con grilletes en los pies durante toda la necropsia: <<tanto era el miedo que inspiraba este hombre>>, en palabras del patólogo RobertHuntington.

Milwaukee Journal – AP, 17 de marzo de 1995

1
A veces un hombre se cansa de llevar a cuestas todo lo que el mundo carga sobre si cabeza. Los hombros se hunden, la columna se tuerce cruelmente, los músculos tiemblan de fatiga. La esperanza de alivio empieza a decaer. Y el hombre tiene que tomar la decisión de deshacerse del fardo o sobrellevarlo hasta que el cuello se casque como unaramita endeble en otoño.
Tal era mi situación hacia el final de mis treinta y tres años de vida. Aunque merecía todo lo que el mundo me depositaba encima (y tormentos de ultratumba mucho peores que los que nos amenazan en la tierra: la tortura de mi esqueleto, la violación y el desmembramiento de mi alma inmortal), aunque mereciese todo eso y más, descubrí que ya no podía cargar con aquel peso.Comprendí que no tenía que cargarlo, oigan. Llegué a entender que había otra opción. Debió de der difícil para Cristo soportar las angustias de la cruz –la suciedad, la sed, las espinas terribles que le perforaban la pulpa gelatinosa de las manos- sabiendo que había otra alternativa. Y yo no soy Cristo, ni siquiera a media.
Me llamo Andrew Compton. Entre 1997 y 1998 maté a veintitrés chicos yjóvenes en Londres. Yo tenía diecisiete años cuando empecé, veintiocho cuando me atraparon. Todo el tiempo que estuve en la cárcel supe que si algún día me soltaban seguiría matando chicos. Pero sabía también que no me soltarían nunca.
Mis chicos y jóvenes estaban de paso por la ciudad: sin amigos, hambrientos, borrachos y con mono de la excelente heroína pakistaní que ha circulado por las venas deLondres desde los alegres setenta. Yo le di bien de comer, té fuerte, un lugar caliente en mi cama y los pocos placeres que mi cuerpo podía procurar. Lo único que les pedía a cambio era su vida. A veces parecía que la daban tan a gusto, como si nada.
Recuerdo a un cabeza rapada de ojos achinados que vino a mi casa porque dijo que yo era un tronco majo y blanco, no un asqueroso marica de los que sele enrollaban en los pubs de Soho. (No sabría decirles que hacia él en los pubs de Soho.) No pareció proclive a repensar su opinión ni siquiera mientras yo le chupaba la polla y le deslizaba dos dedos engrasados por el ano. Más tarde me fijé que tenía una línea de puntos escarlata tatuada alrededor de la garganta, junto con las palabras CORTAR POR AQUÍ. Sólo tuve que seguir las instrucciones.(<<Tienes pinta de marica asqueroso>>, le dije a su cadáver decapitado, pero el joven míster Inglaterra Blanca ya no tenía nada que decir por sí mismo.)
Maté de un tajo a la mayoría de los veintitrés. Cortándoles las arterias principales con un cuchillo o una cuchilla en cuanto la bebida les dejaba insensibles. Les maté de este modo no por cobardía o por el deseo de evitar la lucha; no...
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