El camino de santiago, el camino de la vida. por: rossana conte. mayo 2004.

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El Camino de Santiago, el Camino de la Vida.
Por: Rossana Conte. Mayo 2004.

Un comentario hecho al azar por alguien que yo estimo, sobre el Camino de Santiago encendió mi interés. Escuché que si uno camina los últimos 100 km hasta llegar a Santiago, le dan la “Compostela”. ¿Qué era eso? ¿Qué era el Camino de Santiago? ¿Quién caminaba, por donde, cuando, con qué fin...? Tantas preguntas seagolparon de pronto, que me puse a buscar información y poco a poco comenzó a llegarme más y más: me comentaron que el libro “El Peregrino” de Paulo Coelho se trataba precisamente del Camino. Me lo regalaron. Seguí buscando. En internet, en el sitio web www.xacobeo.es que es la página oficial sobre el Camino a cargo de la Xunta de Galicia, me encontré con la frase: “ochocientos kilómetros al centrode tu corazón” -o algo así. Allí comencé a ver datos prácticos, tales como preparación previa, equipo, ropa necesaria, costo aproximado, recorrido, distancias, albergues, comidas, etc., tan valiosos para mi, así como información sobre el arte en el camino: arquitectura, escultura, datos históricos. Un cúmulo de cosas que poco a poco iban dándome la certeza de que ésto era precisamente lo que yoquería y necesitaba en este momento concreto en el que me encontraba. Una especie de desconexión de lo cotidiano, de responsabilidades, compromisos, rutinas, horarios, coche, teléfonos, etc.: un alto en el camino de la vida para “echarme un clavado interno” justo a la mitad de mi existencia (suponiendo que llegue a los ochenta).
La víspera de Año Nuevo, siguiendo un rito supersticioso, me colguéuna mochila y una vieira -concha- y salí a la calle diciendo “he de ir a Santiago”. Todos en mi casa se rieron mucho, sin embargo, en Julio estaba en España, camino al Camino.

El Camino de Santiago tiene muchos aspectos desde los que se puede ver: El espiritual, el físico, el del arte y la historia, el humano, de convivencia y camaradería, el topográfico, el deportivo, entre otros, y de algunamanera, no importa la razón por la cual la gente vaya al Camino, todos los aspectos se tocan, sobre todo el de los movimientos a nivel interno y espiritual. En esto coincidí una y otra vez al hablar con decenas de peregrinos de muchas partes del mundo a lo largo de mi recorrido.
Antes de partir, caminaba todos los días para entrenarme y llegar con cierta condición física; me preparé, llené lamochila con “lo indispensable y lo imprescindible” -según yo- y me fui a España.

Comencé el Camino en Logroño, una ciudad de La Rioja. La noche previa a partir hacia Logroño tuve mucho miedo, pues iba sola y no sabía a lo que me enfrentaría ya en la realidad. Al llegar, me fui al albergue del Peregrino, y la primera impresión que tuve al entrar al albergue fue la de haber llegado a un hospitalde heridos de guerra. En los dormitorios había un silencio casi absoluto, y todo estaba en penumbra, a pesar de ser como las tres de la tarde. Había gente curando las heridas a otros, gente que cojeaba, gente joven y vieja, hombres y mujeres, todos los colores, todas las lenguas. Más tarde, en el patio, era como una fiesta: risas, cantos y miles de historias. Sin embargo la primera lección delCamino la tendría el día siguiente, al comenzar a caminar. Me eché a andar sola, en la madrugada, con el corazón rebosante de dicha y la mochila rebosante de cosas inútiles y pesadas. No había andado ni seis kilómetros, cuando sentí que ya no tenía fuerzas para seguir. No sé cuanto pesaría mi mochila, pero era bastante. Marcelino, el Peregrino de La Rioja, un personaje pintoresco y generoso de esosque encuentra uno por el Camino, me aconsejó que tirara la mitad de lo que llevaba, y me regaló una vara o cayado que me acompañaría los 600 kilómetros que me quedaban hasta llegar a Santiago. Seguí andando con una dificultad increíble, hasta llegar a un pueblo con albergue. Allí me deshice de algunos objetos y ropa, con muchísimo pesar, y al día siguiente, de más cosas, incluyendo la maravillosa...
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