El fantasma de la opera

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  • Publicado : 9 de enero de 2011
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“El fantasma de la ópera”.

Pues yo le entendí k a final de la segunda mitad del siglo XIX, en el Teatro de la Ópera de París no se hablaba de otra cosa que de la existencia de un ser extraño deapariencia aterradora que hacía imperar sus leyes en el palco número cinco del teatro. Las bailarinas de la ópera, el coro, las limpiadoras, los ejecutivos, las acomodadoras, sobre todo Madame Giry, queservía al palco del fantasma, todos hablaban atemorizados de que lo habían visto en alguna ocasión.

En una noche especial en la que los directivos del teatro pasaban la gerencia a los señoresDebienne y Poligny, por causas un tanto oscuras, todo estaba planeado para una gran fiesta antecedida de una maravillosa función de ópera. La joven soprano Christine Daaé cantaría la Margarita del“Fausto” de Gounod. Fue todo un éxito. La alta sociedad parisina se dio cita en el teatro para contemplarla. De entre la muchedumbre destacaban Philippe, el conde de Chagny y su hermano el vizconde de Chagny,Raúl. Raúl, que pertenecía por su casta familiar a la nobleza más adinerada había reconocido en Christine a la niñita pequeña que les había servido en su casa cuando junto a su padre un violinistavagabundo que fue contratado como su profesor de música. Al terminar la función fue a visitarla a su camerino con la esperanza de que lo recordara. Al entrar en el camerino vio a la chica indispuesta,que lejos de recordarlo le pidió que se marchara urgentemente, ante la insistencia del joven por estar con ella, pues se había enamorado.

Raúl no era capaz de abandonarla, no sabía qué hacer despuésde eso, así que decidió esconderse en el pasillo de es sala de camerinos para esperar a que antes o después saliera. Cuál sería su decepción cuando se dio cuenta de que Christine empezó a hablar conuna voz, con lo que pensó que su amor tenía pretendiente. Al dejar de oír voces y viendo que pasado el tiempo no salía nadie del camerino, pensó que debía entrar. No pudo creer lo que vio, o mejor...
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