El mito de los cinco soles

El mito de los cinco soles
Se dice que cuando aún era de noche, cuando aún no había luz, cuando no amanecía, dicen que se juntaron, se llamaron unos a otros los dioses, allá en Teotihuacán.Dijeron, se dijeron entre sí:
//¡Venid, oh dioses! ¿Quién tomará sobre sí, quién llevará a cuestas, quien alumbrará, quién hará amanecer?//
Y en seguida allí habló aquél, allí presentó su rostroTecuciztécatl. Dijo:
//¡Oh dioses, en verdad yo seré!//
Otra vez dijeron los dioses:
//¿Quién otro más?//
En seguida unos y otros se miran entre sí, unos a otros se hacen ver, se dicen:
//¿Cómo será? ¿Cómohabremos de hacerlo?//
Nadie se atrevía, ningún otro presentó su rostro. Todos, grandes señores, manifestaban su temor, retrocedían. Nadie se hizo allí visible.
Nanahuatzin, uno de esos señores,allí estaba junto a ellos, permanecía escuchando cuanto se decía. Entonces los dioses se dirigieron a él, y le dijeron:
//¡Tú, tú serás, oh Nanahuatzin!//
El entonces se apresuró a recoger la palabra,la tomó de buena gana. Dijo:
//Está bien, oh dioses, me habéis hecho un bien.//
En seguida empezaron, ya hacen penitencia. Cuatro días ayunaron los dos, Nanahuatzin y Tecuciztécatl. Entonces fuecuando también se encendió el fuego. Ya arde este allá en el fogón. Nombraron al fogón roca divina.
Y, todo aquello con aquel Tecuciztécatl hacía penitencia era precioso: sus ramas de abeto eran plumasde quetzal, sus bolas de grama eran de oro, sus espinas de jade. Así las espinas ensangrentadas, sus sangramientos eran coral, y su incienso, muy genuino copal.
Pero Nanahuatzin, sus ramas de abetotodas eran solamente cañas verdes, cañas nuevas en manojos de tres, todas atadas en conjunto eran nueve. Y sus bolas de grama sólo eran genuinas barbas de ocote; y sus espinas, también eran sóloverdaderas espinas de maguey. Y lo que con ellas se sangraba era realmente su sangre. Su copal era por cierto aquello que se raía de sus llagas.

A cada uno de éstos se les hizo su monte, donde...