El mundo quebrado. gabriel marcel

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Gabriel Marcel

EL MUNDO QUEBRADO

GABRIEL MARCEL

EL MUNDO QUEBRADO
PIEZA EN CUATRO ACTOS

PUBLICACIÓN TEATRAL PERIÓDICA
DIRIGIDA POR

FERNANDO L. SABSAY
Título original: LE MONDE CASSÉ Traducción de la versión original definitiva de: BEATRIZ GUIDO

IMPRESO EN ARGENTINA - PRINTED IN ARGENTINE Queda hecho el depósito que previene la ley 11.723. Copyright by Ediciones Losange.Bs. Aires, 1956.

EL MUNDO QUEBRADO
PERSONAJES LAURENT CHESNAY ANTONOV HENRI BRAUNFELS
GLLBERT DESCLAUX A UGSBURGER

CHRISTIANE DENISE FURSTLIN NATALIA GENEVIÈVE FORGUE JUME

Gabriel Marcel

ACTO PRIMERO
Un saloncito. Moblaje muy moderno. Al foro derecha un piano de cola. Son las dos de la tarde. LAURENT fuma un cigarrillo sentado en su sillón, CHRISTIANE habla por teléfono. ESCENA ICHRISTIANE y LAURENT CHRISTIANE. — No olvide, señorita, si surgiera alguna dificultad, que Claude no es... hay que entenderle... le ruego que nos lo escriba simplemente. O bien si tiene usted la impresión de que siente nostalgia... Yo comprendo. Ahí en el chalet los niños tienen todo cuanto pueden necesitar. Pero de todos modos... ¿Verdad, señorita? Y procure también, por favor, que nos escriba amenudo. LAURENT. — Sus últimas cartas eran un espanto. CHRISTIANE. — ¿Cómo? Perdón, mi marido me está diciendo algo. LAURENT. — Un espanto. CHRISTIANE. — Mi marido me recuerda que sus últimas cartas estaban horriblemente mal escritas. ¡Y qué ortografía! ¿Tendría usted escrúpulos en leerlas? Pero sí, claro. Por otra parte, ¡Dios mío! mientras sea feliz y esté sano... Adiós, señorita. ¿Cómo? ¿Diceusted que él puede venir al teléfono? LAURENT. — Una tercera comunicación. CHRISTIANE. — Se lo agradezco, pero quizás no sea necesario. Podría tomar frío. Béselo por nosotros, ¿no? (Cuelga. Pausa.) LAURENT. — En resumen, ¿qué resultó ser esa indisposición? CHRISTIANE. — Un enfriamiento y un pequeño trastorno gástrico como consecuencia. LAURENT. — Estoy convencido de que les hacen comer demasiado.CHRISTIANE. — Es que se siente un apetito allá arriba. Pude comprobarlo cuando lo llevé. LAURENT. — ¿Y el trabajo? CHRISTIANE. — Claude acaba de estar enfermo. LAURENT. — No hablo de estos últimos ocho días. ¿Tendrá que pasar a sexto en octubre? Además, siempre se le ha tratado como a un enfermo. (Suena el teléfono. Atiende Christiane.) CHRISTIANE. — ¡Hola! ¿Es usted, Henri? Sí, regresé esta mañana.Muy bueno el viaje. Sí, agradable. No, no mucha gente. En fin, es decir, el hotelito estaba lleno. Muy recomendable. Sobre la costa vasca. Mil cuatrocientos con baño privado. No le voy a decir que sea regalado, pero estuve realmente muy bien atendida. ¿Quién? ¿La pequeña de Brucourt? Si, estaba. Ciertamente, muy simpática. No baila bien, en fin, no me parece... Sí, dos o tres veces, con Philippe,con Bertrand... No, con Amadeo no. ¡Es mi tipo! No se haga el tonto. (Con tono diferente.) ¡Ah! sí, estuvo un poco enfermo, el pobrecito, figúrese. No, no, nada importante. Muy bien, gracias. Está a mi lado... Eso es, venga a conversar un rato. Estoy un poco cansada, y no saldré en todo el día. Hasta luego. (Cuelga. Un silencio. Mira a su marido.) No tienes buen aspecto. ¿Mucho trabajo esteúltimo tiempo? LAURENT. — Preparar ese famoso reglamento de administración pública. CHRISTIANE (Cortésmente). — ¡Oh!... ¿Haces bastante ejercicio? (Laurent ríe un poco duramente.) ¿Qué pasa? LAURENT. — Nada. CHRISTIANE. — ¿Al menos, te alimentó bien Paulina, durante mi ausencia? LAURENT. — Sabes que generalmente, despachaba las comidas en diez minutos. CHRISTIANE. — ¿No tienes... preocupaciones?LAURENT. — En lo más mínimo. CHRISTIANE. — ¿En el Consejo? LAURENT. — Se espera de un día a otro la muerte del Presidente Clary. (Suena el teléfono.) CHRISTIANE. — ¿Serías tan amable de atender? LAURENT (descuelga). — ¡Hola!, ¿de parte de quién? ¿Señor? ¿Cómo? ¿Está seguro que no se equivoca? (A Christiane.) ¿Quieres venir, por favor? Es para ti, un nombre extranjero que no recuerdo
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El mundo...
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