El pachuco y sus extremos

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El controvertido retrato del pachuco de Octavio Paz a la luz de la retórica

Eugenia Houvenaghel
Universidad de Nimega

0. Introducción

En el primer ensayo de El laberinto de la soledad, titulado ‘El pachuco y otros extremos’, Paz inserta su famoso retrato del pachuco. Como es sabido, los pachucos[1] constituyen la segunda generación de jóvenes mexicano-americanos que vivían en losaños de la Segunda Guerra Mundial en los barrios orientales de Los Ángeles. Eran rebeldes y expresaban su manera de ser diferente a través de sus vestidos y peinados extravagantes, su lengua híbrida, su propia música. Los pachucos eran despreciados por todos. La policía les consideraba como delincuentes y les echaba la culpa de la ola de crímenes juveniles que azotaba la ciudad de Los Ángeles enaquella época. Además, los pachucos eran considerados como malos ciudadanos, dado que el ambiente bélico de aquel periodo había valorado la obediencia nacional y la disciplina del ejército, mientras que el estilo pachuco era precisamente la contradicción radical de la disciplina y del orden. Finalmente, por causa de su comportamiento degenerado y su atención exagerada a la manera de vestirse, tampocorecibían la aprobación de la generación mayor de los padres mexicanos.
Pues bien, en 1943, esta actitud general de desprecio frente a los pachucos tuvo consecuencias violentas. Regularmente había desórdenes en las calles de los barrios orientales de Los Ángeles. Multitudes de marineros, en taxis, empezaban a vagar por las calles en busca de pachucos -que llamaban la atención con sus vestidos ysus peinados extravagantes- para molerlos a palos. Les quitaban sus vestidos y les cortaron el pelo. Según testigos, los ataques no eran provocados por los pachucos y los espectadores achuchaban a los marineros contra sus víctimas.
Posteriormente, los pachucos, como grupo marginado, servirían de inspiración a los movimientos chicanos de fines de los años 60. Eran reivindicados como losprimeros grupos mexicano-estadounidenses que optaron radicalmente por su estilo propio y que reaccionaron no sólo contra la corriente principal estadounidense sino también contra la tradición mexicana. Sin embargo, será difícil considerar el retrato del pachuco, publicado por Octavio Paz en 1950, como un precedente de esta revalorización del pachuquismo. Al contrario: Paz no valoriza positivamente lacontribución de los pachucos a la nueva identidad del mexicano emigrado a los Estados Unidos, ni mucho menos. Para Paz, el pachuco es una figura triste, grotesca, trágica y a la vez ridícula en busca de su identidad, alguien que ‘ha perdido toda su herencia: lengua, religión, costumbres, creencias’. Y, según Paz, por no tener herencia o filiación histórica, el pachuco vive de la imitación, la cuallo lleva a negarse a sí mismo, a humillarse y a suicidarse:

[El pachuco] Es un clown impasible y siniestro, que no intenta hacer reír y que procura aterrorizar. Esta actitud sádica se alía a un deseo de autohumillación, que me parece constituir el fondo mismo de su carácter: sabe que sobresalir es peligroso y que su conducta irrita a la sociedad; no importa, busca, atrae la persecución y elescándalo. […] El pachuo es la presa que se adorna para llamar la atención de los cazadores. (1967: 15-16)

No hay lugar a duda de que se trata de una presentación provocativa del pachuco. Como consecuencia, varios críticos han atacado el retrato. Para Katra (1986: 11), por ejemplo, la ideología de El laberinto de la soledad refleja la visión de los grupos más privilegiados de México. Paz notiene en cuenta que los pachucos todos formaban parte de la misma clase socioeconómica baja; que no tenían nada que hacer y ningún lugar para irse; que estaban aprisionados en sus barrios. Medina (1988: 69-78), por su parte, critica la dualidad del esquema estático de Paz, que no le hace justicia ni al pachuco ni al hispano. Sánchez Tranquilino (1975: 39) habla de una ‘representación errónea’ y...
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