El sermón de montesinos.

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El sermón de Montesinos.
BARTOLOME DE LAS CASAS,
Historia de Indias, Lib. III, Cap. 4 V 5
Descubierto el Nuevo Mundo y donado a los reyes españoles, se inicia la conquista por el sistema de "capitulaciones". La capitulación es un intercambio entre la Corona y el conquistador del caso. Este consigue financiación y lleva a cabo la conquista a nombre de la Corona y ésta, a cambio, le concedetítulos con amplios poderes políticos y jurisdiccionales sobre los territorios conquistados, en mutuo beneficio.
En estas condiciones América se feudaliza, quedando las masas indígenas subyugadas no tanto al poder central, muy lejano, cuando a la avidez de los Adelantados o Capitanes, quienes realmente tratan de resarcirse por todos los medios de sus trabajos y de la inversión.
A tal fin, seacude en un primer momento al desmantelamiento de templos, al saqueo de sepulturas, al simple robo de joyas o a los llamados "rescates" de personas, lo que en términos actuales llamaríamos "secuestro".
Bien pronto, esta primera fuente de consecución de riquezas se agota. Se pasa, entonces, de la simple apropiación de bienes secularmente acumulados por los pueblos precolombinos, al sistema de laapropiación personal de los indios como mano de obra necesaria para la explotación de las tierras y de las minas en busca de minerales preciosos. La masa indígena, según lo había propuesto Colón, es esclavizada aduciendo el derecho de guerra romano, la paganía o infidelidad y hasta la no humanidad de los indios. Tal sucede en el llamado período "antillano".
En medio de este cuadro de horror, hacia1510 llega a la Española (Santo Domingo) un grupo de frailes dominicos, templados en el más puro evangelio y dotados de gran sentida de la justicia, bebido en las fuentes tomistas de San Esteban de Salamanca, escuela de auténticos misioneros. Levantan una iglesia pajiza y junto a la iglesia el convento austero y parco. Aquí se enciende de indignación el alma de esta comunidad evangélica Pasado unaño de ver horrores deciden hablar duro y alto, todos en común con el prior Pedro de Córdoba a la cabeza, pero con la voz áspera y pungente de Fray Antonio de Montesinos.
Llegado el domingo y la hora de predicar, subió en el púlpito el susodicho padre fray Antón Montesino, y tomó por tema y fundamento de su sermón, que ya llevaba escripto y firmado de demás: Ego vox clamantis in deserto. Hechasu introducción y dicho algo de lo que tocaba a la materia del tiempo del Adviento, comenzó a encarecer la esterilidad del desierto de las conciencias de los españoles desta isla y la ceguedad en que vivían; con cuánto peligro andaban de su condenación, no advirtiendo los pecados gravísimos en que con tanta sensibilidad estaban continuamente zabullidos y en ellos morían. Luego torna sobre su tema,diciendo así:
“Para os los dar a cognoscer me he sabido aquí, yo que soy voz de Cristo en el desierto desta isla, y por tanto, conviene que con atención, no cualquiera, sino con todo vuestro corazón y con todos vuestros sentidos, la oigáis; la cual os será la más nueva que nunca oísteis, la más áspera y dura y más espantable y peligrosa que jamás no pensasteis oír".
Esta voz encareció por buenrato, con palabras muy pungitivas y terribles, que les hacia estremecer las carnes y que les parecía que ya estaban en el divino juicio. La voz, pues, en gran manera en universal encarecida, declaróles cuál era o qué contenía en sí aquella voz:
"Esta voz, dijo él, que todos estáis en pecado mortal y en él vivís y morís, por la crueldad y tiranía que usáis con estas inocentes gentes. Decid, ¿conqué derecho y con qué justicia tenéis en tan cruel y horrible servidumbres aquellos indios? ¿Con qué auctoridad habéis hecho tan detestables guerras a estas gentes que estaban en sus tierras mansas y pacíficas, donde tan infinitas dellas, con muerte y estragos nunca oídos, habéis consumido? ¿Cómo los tenéis tan opresos y fatigados, sin dalles de comer ni curallos en sus enfermedades, que de los...
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