El vuelo

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EL VUELO






















“El vuelo de los Angeles”










Alejandro Valdés García.



14 de febrero de 1997.
















































Volar, volar y volar; nada le importaba más que eso. Él no buscaba ser Presidente de la nación o un artista famoso; solo quería volar.Soñaba durante horas sentado en la azotea de su casa mirando las estrellas.
Algunas veces cerraba los ojos para sentir la brisa; se le podía ver abriendo los brazos, para luego agitarlos como si fueran las alas de un ave.
¡Pablo!; ¡baja de ahí que te puedes caer!- pero Pablo no escuchaba; al fin, parecía planear, semejando un descenso muy lento. Abría los ojos y bajaba la cabeza, como si fuerauna carga muy pesada el enfrentarse a la realidad; bajaba por la ventana del ático, llegaba a la cama de su cuarto y dormía.
Uno de esos tantos días, Pablo escuchó un comercial en la estación de radio local (la única en el pueblo); habría una exposición de “máquinas voladoras”; sus ojos brillaron como si fueran los faroles que se prendían en su calle al caer la noche; se levantó corriendo sinningún cuidado, tirando el café que tomaba, y se acercó lo mas posible al radio para poder escuchar mejor: “Este domingo; no se pierda el vuelo de los ángeles; en la salida a...” ; ya no escuchó mas; tomó su chamarra de cuero y salió sin decir nada.
La cara de excitación que tenía le hacía verse como un niño esperando a que le llevaran su juguete favorito. Caminó rumbo a donde se presentaríael espectáculo... donde se llevaría a cabo “el vuelo de los ángeles”; le preguntó al vigilante si las “máquinas voladoras” habían llegado a la ciudad ya, a lo que respondió afirmativamente.
Están aquí desde ayer; pero no creo que las puedas ver; ni siquiera a mi me han dejado verlas. Dicen que es un secreto para el domingo.- Pablo no se podía conformar con lo que le estaba diciendo el vigilante;el tendría que ver ese mismo día si las máquinas voladoras eran como las imaginaba; nunca había visto una de cerca; eran algo tan nuevo que la llegada de las mismas a su ciudad era algo insólito; el no se preguntaba porque habían pensado presentar el espectáculo en un lugar donde solo vivían mil personas, de las cuales solo cien (pensando caritativamente) se interesarían en ver algo como eso; laspersonas estaban mas preocupadas en llevar un bocado a sus familias para poder comer al día, que ver unos aparatos que habían sido inventados según algunos (incluyendo su madre) por el mismísimo demonio.
Mira muchacho; tengo prohibido dejar pasa a cualquier persona ajena al espectáculo, lo siento.
Pablo no se dio por vencido; insistió como nunca por algo; no dejaría pasar esta granoportunidad y, por supuesto, no esperaría hasta el domingo.
Esta bien; creo que si no dejo que pases, te quedarás a dormir hasta que alguien se apiade de ti; pasa, pero no digas que yo te dejé, porque no quiero perder mi trabajo.
Corrió a donde estaba un grupo de individuos vestidos de manera extraña; parecían estar enfrascados en una discusión que no tendría fin nunca.
Ya te dije que no lo harápor menos de diez pesos por función. Yo te dije alguna vez que no le dieras tantas alas, porque perderíamos el control de la situación.
Pablo se quedó parado suficientemente cerca para escuchar lo que los hombres discutían; su imaginación comenzó a volar de nuevo. Si sus oídos no le habían engañado, a alguien le habían dado alas para volar; por supuesto que los hombres no se referíanprecisamente a eso, pero Pablo lo entendió de esa manera.
Necesitamos conseguir a otro antes del domingo; no le podemos pagar diez pesos por un acto que, aunque es el más importante, no es el único.
Pero, ¿dónde lo vamos a encontrar en un pueblo tan pequeño?
A Pablo le volvieron a brillar los ojos, pero ahora parecían dos soles. Sin ningún miedo, se acercó a los hombres y les dijo:
Si ustedes me...
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