Es tarde para el hombre

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  • Publicado : 14 de marzo de 2012
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ES TARDE PARA El HOMBRE

Hojeando los periódicos he dado, de pronto, con el colombiano William Ospina. Con él ocurre esa cosa tan llamativa de ser afamado poeta y ensayista, y, en cambio, hablarse de sus novelas -menos, por cierto, que en el resto de géneros-. Yo recordé haber leído en mis años de facultad, antes de que novela alguna existiera, un ensayo:Es tarde para el hombre. Hoy, tras losperiódicos, lo rescato de mi particular estantería libresca, esa que he ido formando no sólo comprando, sino también recogiendo de la calle o de una biblioteca, o de purgas de amigos en las suyas.
Se trata de seis ensayos sobre el fin de la arrogante, ingenua y devastadora idea de la supremacía humana como especie de las especies. No ya sólo como el centro del universo, sino como la cabezajerárquica del mismo, la que impone su orden racional y lo toma por absoluto y no por antropomórfico. Ospina dibuja nítidamente una línea desde el racionalismo e idealismo alemanes hasta el positivismo y utilitarismo más reciente. Filósofos como Nietzsche o Marx se convierten en profetas del nihilismo y del mercadeo del ser, profetas a los que no se les prestó mayor atención -siempre he dicho que son lospensadores peor leídos y más interpretados de la historia. Peor en esa línea dibujada hay un punto de inflexión, además de Nietzsche o Marx, al que tampoco se le dio continuidad: el Romanticismo:
Podrá la razón excluir de su discurso y aún de su consideración todo lo que no sea claramente explicable en su origen, medible en su extensión, previsible en su funcionamiento y expresable mediante unsistema de fórmulas racionales, pero aunque no sepamos explicarlo ni medirlo, ni preverlo o controlarlo, existen el dolor y la enfermedad, el terror y la imaginación, el amor, la locura y la muerte; existen las esperanzas y los presentimientos, los sueños y los delirios, lo demoníaco y lo divino. (…) Cuando parecían cerrarse para el espíritu las ventanas y los respiraderos de la realidad, losRománticos abrieron por la fuerza no sólo las puertas que daban a los campos donde seguía alentando, llena de milagros, la naturaleza inmortal, sino también las claraboyas y las trampas que daban a los sótanos inexplorados de la conciencia, túneles y pasadizos que el mundo ya no quería mirar
Sin embargo, y a pesar del Romanticismo, el hombre ha vivido desde el Renacimiento con una fe más alta que ladepositada en Dios: la fe en el progreso, el avance, la novedad y la evolución para alcanzar un estado tan perfecto como huidizo en la cadena del siempre ir a mejor. De aquí viene el error del hombre al tomar evolución por progreso, cambio por mejoría, y mejor por supremacía y superioridad:
Pero la mentalidad moderna no sólo supone que el hombre es la criatura perfecta, que todo debe definirse conrespecto a ella, que el planeta es su depósito ilimitado e inagotable de recursos, que el futuro es el escenario exclusivo de su confort y de su felicidad, que todos los órdenes de la vida le deben sumisión y tributo, y que toda la materia le está irrestrictamente ofrecida, sino que ha convertido la ilusión del progreso natural en el fundamento de otra ilusión: la de que todo en la historia estágobernado por la ley del progreso.
¿Qué progreso? El de una innovación que ahorra esfuerzo, a la vez que deleite en el proceso, que impone inmediatez y velocidad, la ilusión que borra del mapa el placer de lo misterioso, de la aventura, de lo que dura y en lo que nos detenemos para disfrutarlo en su duración. Ya no. Mal traducida la doctrina del mundo que cambia, vivimos la inmediatez por la que,antes de habernos deleitado profundamente en algo, ese algo ya ha pasado, ya es algo ido y sustituido por otra novedad. Demasiado absortos estamos en lo nuevo como un siempre ir a mejor que no reparamos en, ni escuchamos a, las voces disonantes que acusan a ese progreso del infinito desarrollo de ser la clave de la ruina y la decadencia. Dicho en otro giro, lo que presumimos eran los rasgos que...
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