Especializacion

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"Yo soy una mujer de retos"



Entrevista a María Velázquez

Llegada la noche, ella dormía sobre el pasto del parque El Porvenir. Tenía 13 años. Por las mañanas aprendía de mecánica, se hizo maestra a los 16. Hoy tiene un reputado taller y ha hecho un sueño realidad: es figura del folklore
La sesión fotográfica pactada con María Velázquez se frustró. Además de maestra en el arte delplanchado y pintura, y propietaria de un taller al que figuras de la farándula llevan sus autos, ella es “La Mecánica del Folklore”, aguerrida cantautora que se está haciendo de un lugar en el Olimpo del huayno actual. Pero la sesión fotográfica se frustó. Planeábamos retratarla enfundada en uno de sus vistosos vestidos entre los autos a medio trabajar de su taller. María nos pidió disculpas. Uncliente la acababa de llamar. Se había quedado botado. En su grúa, ella debía ir en su auxilio.
Este detalle la pintó de cuerpo entero. Para María, por encima de todo, está el trabajo, está la responsabilidad. La lección la aprendió de papá. Ella tenía solo siete años cuando él murió. Entonces la mandaron a Lima, a la casa del hermano de su mamá…
Su tío la botó de su casa. 
Él era una mala persona.Me quería manipular.
¿Qué edad tenía?
Once años.
¿Qué hizo?
Le pedí a mi hermana que me buscara trabajo. Ella también vivía ahí. Yo era chiquita, pero muy trabajadora: mi padre nos había acostumbrado a trabajar en la chacra desde las tres de la mañana… Mi hermana se enteró de que en una casa necesitaban a alguien para que cuidase a una niña de 9 años. “¡Llévame!”. Esa casa me pareció unpalacio.
Nunca antes había estado en San Borja.
¡Primera vez! Le dije a la señora que yo sabía trabajar. “Pero ¿qué sabes hacer tú, mamita?”. “Yo sé lavar, planchar, cocinar…”. Se rio, pero me dio el trabajo. Había cuatro empleadas. Pasaron dos, tres semanas, y yo empecé a hacer lo que ellas no hacían. ¡Siempre hábil! Y eso veía el dueño. Una vez no le lavaron su carro y, yo, ¡fun!… Cuando salió elseñor, su carro estaba limpiecito. Pasaron dos, tres meses, y él me dijo: “María, tú no te vas. Esta va a ser tu casa”. Pasaron dos años: yo era la pituquita. Me llevaban a todo: su hija iba a natación, yo hacía natación; estudiaba italiano, inglés… yo también. ¡Era una vida maravillosa! Pero gracias a mi esfuerzo, a mi trabajo.
Pero, entonces, ¿qué pasó?
Ahí vino pues… ‘Familitis’, unaenfermedad que yo tengo y que es bastante crónica… Un Día de Madre, en el colegio me pidieron que lleve un queque. Pensé en mi mamá. A mí me hubiera gustado llevárselo a ella, pero ella estaba en Huaura. “Por lo menos se lo daré a mi hermana”, dije y fui a la casa de la que me habían botado; y encontré a mi madre. Se arrodilló. “Perdóname”, me dijo. Su pobreza se había ahondado ¡más todavía! Yo vivía unavida de ricos… ¿Qué hacer? Si me quedaba al otro lado iba a ser una profesional. ¡Ya me lo habían ofrecido!
¿Qué hizo?
Les llevé ropa usada. Mi madre me contó que en la sierra había tenido que robar papas para darle de comer a mis cuatro hermanos menores. Me desgarró el alma… Meses después, me llama mi hermana. Estaba por dar a luz, su esposo era un irresponsable; lo había botado. Me pidió ayuda.Fui. Me quedé con ella toda la noche. Yo había prometido que no iba a dejar a Mónica (la niña a la que ella cuidaba). A su familia no le gustó ese gesto. No me lo perdonó. No me volvieron a recibir. Eso cambió mi vida… Me tuve que quedar ahí (donde su hermana).
Donde también vivía el tío que la botó a los 11 años.
Poco después, los dos me echaron. Ella tenía un puesto de comida, me mandó ahacer salsa para la papa a la huancaína. Me salió aguada... Ahí mismo, sentado, estaba un mecánico. Él me dio la oportunidad para ser quien soy.
¿La botó por la salsa?
Ya se había aburrido de mí. Ya le había servido, ella ya estaba bien: había vuelto a su negocio. El mecánico vio todo. Me dijo: “Búscame. Yo te voy a ayudar”. Yo dije: “Tal vez me va a violar”. Le dije: “Señor, si usted me quiere...
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