Espiritualidad del apóstol según san pablo

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Julio Alonso Ampuero

Espiritualidad del apóstol según San Pablo

Indice

Homilía de San Juan Crisóstomo acerca de San Pablo.
Prólogo.
Introducción. -La plenitud de los tiempos.
1. Apóstol por vocación. -Tuvo a bien revelar a su Hijo en mí. -Para que yo le anunciase entre los gentiles.
2. Somos colaboradores de Dios.
3. Embajadores de Cristo.
4. Siervo de Cristo Jesús.5. Nos apremia el amor de Cristo. -Como una madre con sus hijos. -Con celo de Dios. -Todo para todos. -Desearía ser yo mismo anatema por mis hermanos.
6. Escogido para el Evangelio. -La fe viene de la predicación. -Anunciar la inescrutable riqueza de Cristo. -Heraldo de Cristo. -Habla Cristo en mí. -El Evangelio es fuerza de Dios. -Sois una carta de Cristo. -Creí, por eso hablé.
7.Siempre en oración y súplica. -Visiones y revelaciones. -Doy gracias a mi Dios. -Doblo las rodillas ante el Padre. -Luchad conmigo.
8. Somos el buen olor de Cristo. -Como antorchas en el mundo. -Olor de muerte.
9. Me alegro de sufrir por vosotros. -Llevo en mi cuerpo las marcas de Jesús. -Con lágrimas en los ojos. -Dolores de parto. -Fuerza en la debilidad. -Derramado en libación.
10.Prisionero del Espíritu.
11. El misterio de iniquidad. -Las armas de Dios. -Nos lleva siempre en su triunfo.
12. No crear obstáculos al Evangelio.
13. Colaboradores míos en Cristo Jesús. -Todo para edificación.
Conclusión. -Lo que no se ve es eterno.
Homilía de San Juan Crisóstomo acerca de San Pablo
«Cada día se levantaba con una mayor elevación y fervor de espíritu y, frente a los peligrosque lo acechaban, era cada vez mayor su empuje, como lo atestiguan sus propias palabras: «Olvidándome de lo que queda atrás y lanzándome hacía lo que está por delante...»
En medio de las asechanzas de sus enemigos, habla en tono triunfal de las victorias alcanzadas sobre los ataques de sus perseguidores y, habiendo sufrido en todas partes azotes, injurias y maldiciones, como quien vuelvevictorioso de la batalla, colmado de trofeos, da gracias a Dios, diciendo: «Doy gracias a Dios, que siempre nos asocia a la victoria de Cristo». Imbuido de estos sentimientos, se lanzaba a las contradicciones e injurias, que le acarreaba su predicación, con un ardor superior al que nosotros empleamos en la consecución de los honores, deseando la muerte más que nosotros deseamos la vida, la pobreza másque nosotros la riqueza, y el trabajo mucho más que otros apetecen el descanso que lo sigue.
La única cosa que él temía era ofender a Dios; lo demás le tenía sin cuidado. Por esto mismo, lo único que deseaba era agradar siempre a Dios.
Y, lo que era para él lo más importante de todo, gozaba del amor de Cristo; con esto se consideraba el más dichoso de todos, sin esto le era indiferente asociarsea los poderosos y a los príncipes; prefería ser, con este amor, el último de todos, incluso del número de los condenados, que formar parte, sin él, de los más encumbrados y honorables.
Para él, el tormento más grande y extraordinario era el verse privado de este amor: para él, su privación significaba el infierno, el único sufrimiento, el suplicio infinito e intolerable.
Gozar del amor deCristo representaba para él la vida, el mundo, la compañía de los ángeles, los bienes presentes y futuros, el Reino, las promesas, el conjunto de todo bien; sin este amor nada catalogaba como triste o alegre. Las cosas de este mundo no las consideraba, en sí mismas, ni duras ni suaves.
Las realidades presentes las despreciaba como hierba ya podrida. A los mismos gobernantes y al pueblo enfurecidocontra él les daba el mismo valor que a un insignificante mosquito.
Consideraba como un juego de niños la muerte y la más variada clase de tormentos y suplicios, con tal de poder sufrir algo por Cristo. Pablo, encerrado en la cárcel, habitaba ya en el cielo, y recibía los azotes y heridas con un agrado superior al de los que conquistan el premio en los juegos...».
Prólogo
La tradición...
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