Examen de formacion civica

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|Escuela secundaria oficial no. 587 |
|“Emiliano zapata” |
|“Sembremos educación, cultivemos conciencias y cosechemos hombreslibres” |
|Examen de Formación Cívica y Ética. |Primer bimestre |
| ||
|Nombre del (la) alumno: |____________________________________________________________

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|Tercero : _______ |Turno vespertino ||Ciclo escolar: |2009-2010 |
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|Prof. Benito Alberto Nava |Aciertos: |_____________|Calificación:______________________ |

Lee el siguiente texto y contesta las preguntas.

Una reputación
La cortesía no es mi fuerte. En los autobuses suelo disimular esta carencia con la lectura o el abatimiento. Pero hoy me levanté de mi asiento automáticamente, ante una mujer que estaba de pie. La dama beneficiada por ese rasgo involuntario lo agradeció con palabras tan efusivas que atrajeron laatención de dos o más pasajeros. Pero después se desocupó el asiento inmediato y al ofrecérmelo con leve y significativo ademán, el ángel tuvo un hermoso gesto de alivio. Me senté allí con la esperanza de que viajaríamos sin desazón alguna.

Pero ese día me estaba destinado, misteriosamente. Subió al autobús otra mujer. Una buena ocasión se presentaba para poner las cosas en su sitio. Naturalmente,yo podía permaneces sentado, destruyendo así el germen de una falsa reputación, sin embargo, débil y sintiéndome ya comprometido con mi compañera, me apresuré a levantarme, ofreciendo con reverencia el asiento a la recién llegada. Por lo menos la mitad del pasaje puso los ojos en mí como diciendo: “He aquí un caballero”.

Dos calles adelante bajó un pasajero. Desde el otro extremo del autobús,una señora me designó para ocupar el asiento vacío. Una nueva prueba, mucho más importante que las anteriores, me aguardaba: subió al camión una señora con dos niños pequeños. Me levanté inmediatamente y fui ala encuentro de aquel grupo conmovedor. La señora venía complicada con dos o tres paquetes y no lograba abrir su gran bolso de mano. La ayudé eficazmente en todo lo que pude, la desembaracéde nenes y envoltorios, gestioné con el chofer la excención de pago para los niños y la señora quedó instalada finalmente en mi asiento, que la custodia femenina había conservado libre de intrusos. Mis compromisos para con el pasaje habían aumentado de manera decisiva. Yo personificaba en aquellos momentos ideales femeninos de caballerosidad y de protección a los débiles.

En esto llegamos a laesquina en que debía bajarme. Incapaz de moverme, la arrancada del autobús me dio una idea de lo que debe ser una aventura trasatlántica. Pude recobrarme rápidamente: yo no podía desertar así como así, defraudando a las que en mí habían depositado su seguridad. Además, debo confesar que me sentí cohibido ante la idea de que mi descenso pusiera en libertad impulsos hasta entonces contenidos. Si...
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