Fabulas de fedro

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Fabulas de Fedro

Un piloto y un marinero

Estaba una nave a merced de los varios y encontrados,
vientos de alterado mar, y la tripulación con las lágrimas, temor y congojas de cercana muerte; serenóse de súbito el furioso temporal; continuaron bogando
con próspero viento, y al punto se vio a los pasajeros.,
henchidos de gozo, solazarse coninusitada alegría.
Mas el piloto, aleccionado con la experiencia del pasado peligro, dijo así. «Puesto que en la tierra andan siempre asidos de la mano el placer y la pena, mostrémonos tan prudentes antes de llegar al deseado puerto, que tanto las expansiones como las quejas sean siempre moderadas.»
En la prosperidad teme; en la adversidad espera.Una vieja a un cántaro

Yacia en tierra un cántaro vacío, y ya fuese por
las heces del vino o ya por lo exquisito de su barro, es
lo cierto que despedía suavísima fragancia. Viólo una
vieja, y después de haberle olido, dijo así: « ¡ Oh suave
licor ! ¿.En qué alabanzas no me desharé al ponderar lo
que antes fuiste, mostrando todavía tales reliquias?»
Lo que ahoraescribo (dice Fedro) declara cuál debió
ser el vigor y elegancia de lo que escribí en mejores días.

De las cosas buenas, aun sus vestigios nos deleitan y
cautivan.

Las dos perras

Suelen envolver una asechanza las caricias de los malos, y
para no caer en ella, nos conviene tener muy presente lo que
diremos a continuación.
Una perra solicitó de otra permiso para echar en su
choza la cría,favor que le fué otorgado sin dificultad
alguna; pero es el caso que iba pasando el tiempo, y
nunca llegaba el momento de abandonar la choza que
tan generosamente se le había cedido, alegando, como
razón de esta demora, que era preciso esperar a que los
cachorrillos tuviesen fuerzas para andar por sí solos.
Como se le hiciesen nuevas instancias, pasado el
último plazo que ella misma habíafijado, contestó
arrogantemente : «Me saldré de aquí, si tienes valor
para luchar conmigo y con mi turba.»

Si dais entrada al malo en vuestra casa, os echará
de ella.

Un cazador y un perro

No teniendo éste nada de cobarde, se había hecho
digno de las complacencias y agasajos de su amo, por
el ardor que desplegaba en la lucha contra toda suerte
de fieras, aun las más feroces; peroaquella naturaleza
robusta y vigorosa comenzó a declinar, sin dura con el
peso de los años. Echósele a reñir en tal sazón con un
jabalí, y bien pronto hizo presa en una oreja; mas hubo
de soltarla, por tener los dientes ya cariados.
Sentido de ello el cazador, increpaba al perro; y él,
aunque viejo, respondió valientemente: «No me falta
empuje, sino fuerzas. Alabábasme en otro tiempo por
loque valía; y ahora me desprecias, porque no soy ni
aún sombra de lo que fui.»
Bien entiendes tu, Fíleto, a donde tiran y se enca-
minan estas cosas que yo escribo.
El tiempo todo lo acabe y consuma

Dos calvos

Uno se encontró por casualidad en medio de la calle
un peine; llegóselo otro, tan calvo como él, y dijo:
«A la parte, a la parte.» Mostrando el primero su ha-
llazgo, añadiódespués. «Está visto, los dioses han que-
rido favorecernos; mas por nuestra mala ventura hemos
hallado, como se dice, carbones en lugar de un tesoro.»

Esta reflexión viene como de molde al que ve frustrarse una a una sus más caras esperanzas. No todas las cosas sientan bien a todos.

De un milano enfermo

Hacía largo tiempo que un milano estaba enfermo,
y viéndose ya sin esperanzas devida, rogó a su madre que acudiese al pie de los altares, y cansase a las divinidades con fervientes súplicas por el restablecimiento de su salud. «Que me place, respondió la madre; pero mucho me temo, sea todo infructuoso; porque si tú, atropellando por la reverencia debida a lo sagrado, profanaste los templos y llevaste la osadía hasta el punto de no perdonar ni aún a los sacrificios de los...
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