Fausto el buscador gohete el descubridor

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Fausto el buscador y Goethe el descubridor
Mientras que a propósito del viaje de regreso de Odiseo y del peregrinaje de Dante a través de los tres mundos “ultraterrestres” podemos hablar propiamente de un “camino”, la serie de episodios en el poema de Fausto ponen más de relieve la pérdida del camino que el progreso hacia la salvación. Por esta razón, parece más adecuado llamarle “aventura” másque un “peregrinaje” o “camino”. En ésto el libro se asemeja no sólo a los romances medievales, sino al revolucionario anti-romance que fue El Quijote, en el cual el héroe, al igual que Fausto, abandona el pensamiento mágico conforme el libro se aproxima a su fin. Pero El Quijote no es un poema, y por lo tanto no es parte del tema que me he propuesto. No existe país que haya abrigado mayorreverencia por uno de sus escritores que Alemania hacia Goethe. Emil Ludwig comentó que si toda la literatura inglesa se contrapusiera al trabajo de Shakespeare -a pesar del gran amor y la veneración hacia el poeta- los ingleses estimarían que tal conjunto pesaría más que toda la obra de Shakespeare. Por el contrario, comenta Ludwig, si se pesara la obra de Goethe contra el resto de la literaturaalemana, los alemanes, entre la época de Goethe y la de Ludwig, no dudarían en afirmar que la obra de Goethe pesa mucho más. Hoy en día esto ha cambiado, pues los descendientes de la generación de la Alemania Nazi, consciente o inconscientemente han querido desidentificarse de los valores de sus padres y abuelos, y en consecuencia la antigüa veneración hacia los clásicos alemanes -particularmenteBeethoven y Goethe- es considerada anticuada por una juventud alemana amante del Rock, del Punk y orientada hacia la Nueva Era (Incluso los suizos, tan conservadores, han sido influídos por este cambio en el gusto alemán). No obstante, para la generación anterior sigue siendo como fue. Hace algunos años, cuando le comenté a la esptuagenaria co-fundadora de la terapia Gestalt, Laura Perls nacida y educadaen Alemania, que estaba leyendo el Pentateuco traducido al alemán por Buber, replicó: “Yo leo Fausto”. No creo que alguien pueda hacer una afirmación semejante en el mundo de habla hispana. Aunque El Quijote se encuentre entre los clásicos mundiales de mayor importancia, nadie respondería: “Yo no leo los Cinco Libros de Moisés, leo El Quijote”. Entre los alemanes, el Fausto de Goethe se convirtióen una especie de Biblia, y éso le da una posición única en la literatura mundial, puesto que ni siquiera la Comedia de Dante -el más comentado de todos los poemas- ha alcanzado una posición similar. Algunos han sido sumamente críticos con Goethe, notablemente Ortega y Gasset y T.S. Eliot, quien ha dicho que: “quizá sea verdad afirmar que Goethe se interesó superficialmente tanto en la filosofíacomo en la poesía, sin mucho éxito en ninguna de las dos”. No obstante, y a pesar de los defectos de Goethe, pienso que Priestley acierta al decir que no podemos evitar sentir, al igual que sus contemporáneos, que: “en Goethe existe un elemento que representa más que la suma total de sus logros” y que “es como si Goethe hubiera realizado un doble acto creativo, creando sus obras dentro del granacto indivisible de la auto-creación1.” Estoy de acuerdo con Priestley que lo ve como un sabio
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J.B. Priestley, Literature and Western Man, Ed. Heinemann, Londres, Melbourne, Toronto, 1960.

olímpico, sereno y sonriente, el héroe cultural que arriba al escenario alemán procedente de una avanzada y remota civilización. Hoy en día sólo podemos conjeturar en relación a qué tanto debía Goethe alos rosacruces -de los cuales era iniciado- esta evolución espiritual. También es cierto, que el profundo interés de Goethe por la alquimia durante los años previos a la creación de Fausto terminaron en desilusión, y que sin duda debió sentirse decepcionado de muchos alquimistas y rosacruces. Sin embargo, a medida que contemplamos la idea de que Fausto pueda ser, no sólo una ficción o una obra...
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