Groucho marx y la crisis del 1929

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 12 (2892 palabras )
  • Descarga(s) : 49
  • Publicado : 18 de abril de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Groucho Marx y el crack del 29Este artículo fue escrito por Groucho Marx sobre su propia experiencia del crack de 1929 en Wall Street. Groucho Marx describe en forma magistral lo que ocurre durante la 3ª fase de los mercados alcistas; es decir, la fase en la que en las salas de las agencias de bolsa hay más gente que en los teatros, la fase en la que la conversación más habitual entre elcarnicero y el fontanero es hablar de bolsa, la etapa en la que la bolsa es constante noticia de primera plana en la Tv, la prensa y la radio.Uno puede comprobar además hasta qué punto es cierto que en el precio de las acciones influye mucho más la psicología de masas que los fundamentos económicos de las compañías; por qué en la bolsa tiene muchas más posibilidades de ganar dinero un psicólogo que uneconomista; por qué el análisis técnico (pues todo él está basado en la psicología y el comportamiento de masas) tiene muchas más posibilidades de llevarnos al éxito que el análisis fundamental; cómo la gran masa de inversores no se mueve por criterios racionales sino emocionales. En suma, uno descubre los terribles efectos de los dos grandes demonios que dirigen el comportamiento de la masa: laambición y la avaricia (que producen la "fiebre del oro") y el miedo y el pánico (que producen estampidas espeluznantes en las que unos pisotean a los otros, en un sálvese quien pueda frenético).Por último, hay que concluir que no hay mal que por bien no venga, pues precisamente durante los años 30, es decir durante la época inmediatamente posterior al terrible crack de 1929, los grandes geniosinnovadores de la bolsa (Schabaker, Elliot, Wickoff, Gann, etc.) crearon sus teorías. Después del 29, los analistas se encontraron con tiempo de sobra para reflexionar sobre los errores cometidos y los frutos de aquella reflexión fueron las mejores aportaciones que jamás se han hecho al estudio de la bolsa. En aquellos hallazgos (el chartismo, Elliot, etc) nos basamos hoy en día para intentar ganardinero en la caprichosa bolsa.El artículo que escribió Groucho Marx dice así:"...Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercado de valores. Lo conocí por primera vez hacia 1926. Constituyó una sorpresa muy agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentabade valor. No tenía asesor financiero ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acción que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a treinta cuando se sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor.Mi sueldo semanal era de unos dos mil, pero esto eracalderilla en comparación con la pasta que ganaba teóricamente en Wall Street. Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos días.Subí a un ascensor del hotel Copley Plaza, en Boston. El ascensorista me reconoció y dijo:- Hace un ratito han subido dos individuoss, señor Marx, ¿sabe? Peces gordos, de verdad. Vestían americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas. Hablaban del mercado de valores y, créame, amigo, tenían aspecto de saber lo que decían. No se han figurado que yo estaba escuchándoles, pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el oído atento. ¡No voy a pasarme toda la vida haciendo subir ybajar uno de estos cajones! El caso es que oí que uno de los individuos decía al otro: "Ponga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation" [�]Le di cinco dólares y corrí hacia la habitación de Harpo. Le informé inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me había tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todavía iba en batín. -En el vestíbulo de este...
tracking img