Hospitalidad

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 7 (1713 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 15 de diciembre de 2010
Leer documento completo
Vista previa del texto
Alphonse Lebrun de Grandehauteur, barón de Gignac, fue toda su vida un explorador empedernido. Había viajado por los lugares más exóticos de la tierra y no había un rincón del planeta que no conociera.

Las tertulias con sus amigos siempre giraban en torno a sus viajes y les contaba una y otra vez sus aventuras cazando tiburones en Tasmania; cómo se salvó de morir de sed en el desierto delKalahari, en Botswana, gracias a que, entre los restos de una caravana saqueada, halló tres botellas de un conocido refresco norteamericano; cómo era hacer el amor en las fuentes de agua caliente de Islandia; lo cerca que estuvo de encontrar al Abominable Hombre de las Nieves; el viaje astral que hizo a orillas del río Marañón, en la Amazonia, bebiendo yagé en compañía de un grupo nómada de reductoresde cabezas ........

Sus amigos conocían de memoria todas estas hazañas y sin embargo nunca supieron lo que le sucedió en la India, cuando Alphonse Lebrun de Grandehauteur fue víctima del exceso de hospitalidad de los habitantes de un poblado ribereño del lago Ghandi.

La cosa sucedió así: Alplhonse venía de Borneo, donde estuvo fisgando los hábitos sociales de los orangutanes; desembarcó enBombay y, como quería conocer las costumbres de los sikhs, la belicosa secta religiosa, allí tomó el tren hacia el norte hasta la ciudad de Ahmedabad. Tras un corto descanso enfiló la carretera que conduce a Udaipur y de allí, hacia el este, en un carromato alquilado, llegó al poblado de Rampura, a orillas del lago Ghandi.

No tuvo ninguna dificultad para encontrar alojamiento pues los sikhs,como sucede entre casi todas las minorías étnicas, tienen un muy alto concepto de la hospitalidad.
Se sorprendió al ver que todos los hombres del poblado, incluso los más viejos, usaban larga barba, negra como el azabache, y sus ojos, negros y brilantes, destacaban sobre el rostro enmarcados en finas líneas de rímel. Sus miradas eran profundas pero las subrayaban francas sonrisas que dejaban verunas dentaduras blanquísimas. Todos llevaban al cinto un ancho yatagán, bruñido como la plata, que lanzaba mil destellos bajo los reflejos del sol.

Las mujeres, menudas, esbeltas, de talles cimbreantes y anchas caderas, apenas dejaban ver sus rostros, pero sus ojos se fijaban con un interés no exento de coquetería en Alphonse, aquél extranjero que todo lo preguntaba, que todo lo fotografiaba, yque siempre estaba tomando notas en su libro de viaje.

Un día el francés, armado de su cámara de fotografías, una filmadora y una grabadora, que eran el equipo habitual en todos sus viajes, transitaba por una callejuela estrecha frente al lago. Tras un largo muro de cal y canto se oían alegres voces y una acompasada música de cuerdas y flautas que invitaba a la danza. Al llegar a una portezuelano pudo resistir su curiosidad y la entreabrío. Vio un bien cuidado prado, con estanques y fuentes y, más allá, frente a una enorme mansión, unos tenderetes repletos de comida y bebidas, frente a los cuales se movía un alegre y numeroso grupo de personas vestidas como corresponde a las castas superiores de la sociedad hindú. Inmediatamente empezó a tomar fotos y a filmar mientras la grabadoraregistraba los rumores de tan aristocrática fiesta.

Estaba embebido en su tarea cuando de pronto sintió un leve toque en su espalda, volvió la cabeza sorprendido y solo vio, a la altura de sus ojos, el amplio tórax de un gigantón de más de dos metros de altura. Alzó la vista y bajo un enorme turbante adornado con un zafiro del tamaño de una nuez su mirada se cruzó con la de un hombre de tez muypálida que le sonreía desde la altura.

No tuvieron ninguna dificultad para comunicarse y así Alphonse supo que había irrumpido en la celebración de una boda, pidió disculpas y se dispuso a salir cuando el coloso del turbante le puso su manaza , ancha como una palmera, sobre el hombro y le dijo que él era precisamente el novio y que sería un honor tenerlo como huésped principal en día tan...
tracking img