Javi, breve historia de un niño hiperactivo

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JAVI, BREVE HISTORIA DE UN NIÑO HIPERACTIVO

No recuerdo bien cuando fue el momento en que empezaron a regañarme por todo. Frases como: ¡Estate quieto!, ¡No toques eso!, formaban parte de mi vida.

En preescolar, no me fue mal. La señorita me dejaba estar un poco a mi aire y sólo protestaba porque no le hacía caso y me negaba a recoger los juguetes. En casa, se empezaron a hacer habitualesmis travesuras: pintarle la azotea al vecino, llenar la freidora de gaseosa o intentar enchufar un secador metido en un lavabo con agua. No eran cosas que yo hiciese aposta, sencillamente no pensaba en las consecuencias de todo aquello.

Tenía en aquel tiempo muchísimos juguetes, pero realmente como me lo pasaba mejor era sacando todo de sus cajas, sencillamente me aburría cuando jugaba y a loscinco minutos lo que había abierto ya no me interesaba.

Recuerdo de aquella época como me gustaba perderme en el supermercado y dedicarme a cambiar las cosas de sitio y sobretodo recuerdo las rabietas que les formaba a papá y a mamá cuando no querían comprarme algo.

Mis problemas reales en el colegio empezaron cuando entré en primero. No sé por qué todo el mundo se empeñó en que tenia queaprender a leer y a escribir del tirón.

Ya no jugábamos en clase, todo era copiar letras. Fue entonces cuando comencé a llevar notas de la señorita a casa, un día sí y otro también.

En las notas, mi maestra informaba a mis padres de que no hacía nada en el cole, que me dedicaba a sacar punta a los lápices y alborotaba a todos. Según la seño, ella no tenía forma de hacerme entrar en razón,y menos teniendo a treinta niños más en la clase.

En el comedor, siempre he tenido problemas, porque me negaba a comer lo que no me gustaba, que por otro lado era casi todo. En los scouts, en un campamento estuve nueve días sin probar más que agua, hasta que tuvieron que llamar a mis padres para que fueran a recogerme. Recuerdo que comí con tantas ganas aquella noche, que vomité.Todo el año transcurrió de la misma manera, en casa, enfado tras enfado por que no paraba quieto salvo cuando veía los dibujos o jugaba al ordenador, en el coche por que daba volteretas y en el cole por que no hacia caso y me distraía con el vuelo de una mosca.

Cuando pase a segundo, las cosas se pusieron todavía peor. Las letras en mi cabeza estaban derechitas, pero cuando escribía parecíanbailar algún ritmo extraño. Mis cuadernos, según la maestra daba pena verlos y aunque a veces lo intentaba, mi trabajo de clase siempre estaba por detrás del resto.

Empecé a quedarme castigado sin ir al recreo, por si así terminaba la tarea. La verdad es que mucho no me importaba porque tampoco jugaba en el patio. Mis compañeros decían que estropeaba siempre los juegos porque no sabía perder. Enclase si que jugaban conmigo e incluso me animaban a que hiciera un poco el payaso y así enfadábamos a la seño.

Mis relaciones con los niños no eran buenas. La verdad es que me invitaban a muy pocos cumpleaños. Yo hacía como que me daba igual pero en el fondo me quedaba triste. Cuando fue el mío, mamá invitó a toda la clase pero sólo vinieron cinco.

Toda la tarea que no hacía en el colegiola llevaba a casa y allí tampoco la hacía. Me aburría, no tenía ganas y tampoco sabía porque tenía que hacer aquel trabajo si no me gustaba. Hubo alguna tarde que pasé encerrado en mi cuarto por no querer copiar dos frases. Era extraño, por un lado quería copiarlas porque quería ver los dibujos, pero por otro lado era tan cabezota que ni yo mismo me daba cuenta que el que perdía era yo.

Cuandopapá a fuerza de amenazas, conseguía que terminara la tarea en casa, a veces al llegar al cole la seño la tachaba porque estaba tan mal que apenas podía leerse, con lo cual el esfuerzo todavía me parecía más inútil.

En aquel tiempo, mi abrigo, mi bufanda, mis guantes o mis libros era un éxito encontrarlos. Muchas veces olvidé en el colegio mi abrigo y por las mañanas, mamá se volvía loca...
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