Kike

Solo disponible en BuenasTareas
  • Páginas : 24 (5781 palabras )
  • Descarga(s) : 0
  • Publicado : 20 de agosto de 2012
Leer documento completo
Vista previa del texto
LA TONA
CRISANTA descendía por la vereda que culebreaba entre los peñascos de la loma clavada entre la alde­huela y el rio, de aquel rio bronco al que tributaban los torrentes que, abriéndose paso entre jarales y yerbajos, se precipitaban arrastrando tras si costras de roble hurtadas al monte. Tendido en la hondo­nada, Tapijulapa, el pueblo de indios pastores. Las torrecillas de la capilla,patinadas de fervores y lamo­sas de años, perforaban la nube aprisionada entre los brazos de la cruz de hierro.
Crisanta, India joven, casi niña, bajaba por el sendero; el aire de la media tarde calosfriaba su cuerpo encorvado al peso de un tercio de lefia; la cabeza gacha y sobre la frente un manojo de cabellos em­papados de sudor. Sus pies —garras a ratos, pezuñas por momentos— resbalaban sobre laslajas, se hundían en los líquenes o se asentaban como extre­midades de plantígrado en las planadas del senderi­llo… Los muslos de la hembra, negros y macizos, asomaban por entre los harapos de la enagua de algodón, que alzaba por delante hasta arriba de las rodillas, porque el vientre estaba urgido de preñez.. La marcha se hacía más penosa a cada paso; la mu­chacha deteníase por instantes a tomaralientos; mas luego, sin levantar la cara, reanudaba el camino con ímpetus de bestia que embistiera al fantasma del aire.
Pero hubo un momento en que las piernas se negaron al impulso, vacilaron. Crisanta alzo por primera vez la cabeza e hizo vagar los ojos en la extensión.
En el rostro de la mujercita zoque cayó un velo de angustia; sus labios temblaron y las aletas de su nariz latieron, talsi olfatearan. Con pasos inseguros la india buscó las riberas; diríase llevada por su instinto, mejor que inspirada por un pensamiento. El rio estaba cerca, a no más de veinte pasos de la vereda. Cuando estuvo en las márgenes, desató el “mecapal” anudado a su frente y con apremios depositó en el suelo su fardo de leña; luego, como lo hacen todas las zoques, todas:
La abuela,
la madre,
lahermana,
la enemiga,
remangó hasta arriba de la cintura su faldita andrajo­sa, para sentarse en cuclillas, con las piernas abiertas y las manos crispadas sobre las rodillas amoratadas y ásperas. Entonces se esforzó al lancetazo del dolor. Respiró profunda, irregularmente, tal si todas las dolencias hubieransele anidado en la garganta. Después hizo de sus manos, de aquellas manos duras, agrietadas yrugosas de fatigas, utensilios de consue­to, cuando las paso por el excesivo vientre ahora convulso y acalambrado. Los ojos escurrían lágrimas que brotaban de las escleróticas congestionadas. Pero todo esfuerzo fue vano. Llevó después sus dedos, únicos instrumentos de alivio, hasta la entrepierna ardorosa, tumefacta y de ahí los separó por inútiles… Luego los encajo en la tierra con fiereza y asílos mantuvo, pujando rabia y desesperación… De pronto la sed se hizo otra tortura… y allí fue, arrastrándose como coyota, hasta llegar al rio: tendiose sobre la arena, intento beber, pero la nausea se opuso cuantas veces quiso pasar un trago; entonces mugió su desesperación y rodó en la arena entre convulsiones. Así la halló Simón su marido.
Cuando el mozo llego hasta su Crisanta, ella loreci­bió con palabras duras en lengua zoque; pero Simón se había hecho sordo. Con delicadeza la levanto en brazos para conducirla a su choza, aquel jacal pajizo, incrustado en la falda de la loma. El hombrecito depositó en el petate la carga trémula de dos vidas y fue en busca de Altagracia, la comadrona vieja que moría de hambre en aquel pueblo en donde las mujeres se las arreglaban solas, a orillas delrio, sin más ayuda que sus manos, su esfuerzo y sus gemidos.
Altagracia vino al jacal seguida de Simón. La vieja encendió un manojo de ocote que dejo arder sobre una olla; en seguida, con ademanes complicados y posturas misteriosas, se arrodilló sobre la tierra api­sonada, rezó un credo at revés, empezando por el “amen” para concluir en el “…padre, Dios en creo”; formula, según ella, “linda”...
tracking img