La adolescencia, una mirada psicologica

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UNIVERSIDAD NACIONAL DE SALTA
FACULTAD DE HUMANIDADES
CÁTEDRA: PSICOLOGÍA DEL DESARROLLO O.P.
TRABAJO PRÁCTICO INTEGRADOR UNIDAD N°1
1.- La producción seleccionada es un artículo periodístico obtenido de la versión digital del diario Clarín.

Violencia por nada: Qué hay detrás de las nuevas peleas juveniles
Son chicos de entre 14 y 20 años, buen nivel educativo y sin apuros económicos.Pero cuando salen a bailar pueden terminar matándose a golpes. La falta de límites, la sensación de impunidad y el exceso de alcohol, factores clave.
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Ella tiene sólo 17 años, pero la astucia de un adulto típicamente argentino: "¿Ves?, tengo dos cédulas de mis amigas y tres registros de conducir, truchos, obvio. Con esto entro a cualquier boliche y nadiepuede negarme bebidas alcohólicas". Son las 3.15 de la madrugada y la luna llena apuñala el Río de la Plata. Para ella y sus tres amigas de San Fernando y San Isidro recién empieza una noche que terminará cuando asome el día, quién sabe cómo.
La muerte de Matías Bragagnolo luego de una pelea de chicos, hace una semana, las hace mirar un contexto de agresividad que perciben como natural: "Hay chicosque se entrenan toda la semana en el gimnasio para pelearse los sábados. La mayoría son tranquilos, pero a veces hay grupos que les gusta cagarse a piñas", dice Naty, una flaquita extravertida que ya cumplió los 18. "En el Club San Fernando, por ejemplo, los chicos del rugby siempre enfrentan a los skinheads. A veces está bueno: un día pudimos entrar a un boliche gracias al tumulto que se armó enla puerta, donde nos habían rebotado minutos antes".
Más de 40 testimonios recogidos de madrugada por tres periodistas de Clarín, en boliches y bares de Costanera Norte, Recoleta, Los Arcos, Las Cañitas y Pilar, aceptaron que asoma un nuevo problema juvenil, la violencia sin motivos aparentes, casi incomprensible, incentivada por el consumo de alcohol, bebidas energizantes y drogas, y alentadopor un esquema de diversión que parece concebido para que el descontrol no tenga responsables. Por supuesto, esto no ocurre todos los sábados ni describe a todos los chicos de mejores recursos. Pero la fortuna de que aún no sea un fenómeno masivo no disminuye la inquietud ante semejantes hechos.
"Cerca de un 80 por ciento de los jóvenes de entre 16 y 18 años resuelve sus conflictos a las trompadas.Muchos terminan con lesiones, y en algunos casos hasta con denuncias policiales. En la última década, la citación de padres a los colegios por enfrentamientos físicos de sus hijos aumentó un 60 por ciento", señala el psicoanalista Fernando Osorio, autor del libro "Violencia en las escuelas". Sin embargo, la profesora de Derecho Penal Juvenil de la UBA Mary Beloff subraya que "la criminalidadjuvenil no está medida en la Argentina por métodos científicos serios, por lo que cualquier conclusión puede ser temeraria y se referirá, en todo caso, a percepciones".
Estadísticas parciales ofrecen pistas para entender por qué se repiten los casos de violencia entre jóvenes que, en apariencia, no tienen justificaciones sociales (pobreza, falta de educación, desempleo paterno). Entre 2001 y 2003, el3 por ciento de las causas penales instruidas en los juzgados porteños tuvieron como imputados a jóvenes menores de 18 años. De ellas, 48 por ciento pertenecía a hogares de bajos recursos y el 52 por ciento, a chicos de clase media y alta. A su vez, un relevamiento realizado el año pasado por la Facultad de Derecho de la UBA junto con UNESCO entre 1.800 profesionales de la educación, reveló queocho de cada diez asumían no estar formados para manejar situaciones de violencia. Entre ellos, el 75 por ciento trabajaba en colegios privados que asisten a una población de clase media y alta.
En la segunda valla de control de ingreso del boliche Mint, entre el Aeroparque y el río, jóvenes musculosos empujan y gritan para tratar de entrar gratis. No lo consiguen y empiezan a "meterse púa"...
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