La ceguera

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  • Publicado : 8 de julio de 2010
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Hace miles de años, entre tules, piedras preciosas, tiendas y camellos, vivía un joven llamado Simbad.
Simbad era muy ambicioso. Sin embargo, a pesar de su amor por las cosas materiales, no le gustaba el trabajo y menos aún el esfuerzo.

Su familia no tenía riquezas por lo que, se hacía necesario forjarse él sólo una posición. Simbad se resistía a escuchar las palabras de su padre, quien ya nosabía cómo pedirle que fuese responsable y buscase una ocupación decente.
El muchacho vagaba por las calles bajo el sol abrasador. No buscaba trabajo, sino la manera de ganar dinero fácil. Era de las personas que creían que las cosas podían obtenerse sin esfuerzo, ni sacrificio.
En aquellos tiempos era común escuchar relatos de genios. Las historias sobre personajes que salían de lámparas ycumplían deseos circulaban por todas las calles de la calurosa Arabia.
Simbad no era ajeno a esos relatos, es más, creía fervientemente en que los genios existían y soñaba con que algún día encontraría el suyo.
– ¡Si tan sólo encontrara la bendita lámpara, todos mis problemas se solucionarían! – decía una y otra vez el muchacho.
El tiempo pasaba y Simbad seguía creyendo que una mágica soluciónhabría para obtener lo que en buena ley no estaba dispuesto a ganar.
Una tarde, cansado de vagar por la ciudad, Simbad se recostó al lado de una tienda para guarecerse del sol y se quedó dormido. Cuando despertó había anochecido, no había nadie en las calles.
Había luna llena, un cielo azul profundo y un brillo particular que como una flecha apuntaba a los ojos del muchacho.
Simbad no distinguíaqué era. El brillo de la luna se reflejaba en algo metálico, pero era difícil saber de qué se trataba pues era tal su intensidad que le obligaba a entrecerrar los ojos.
El joven se agachó y a tientas tomó el objeto. Lo palpó sin llegar a poder verlo aún. No lo podía creer. Sus manos tocaban la forma que tanto había deseado encontrar. Parecía una lámpara. Simbad dudo en abrir sus ojos ¿Y si no eralo que pensaba? ¿Y si sus ganas de encontrarla le estaban jugando una mala pasada?
Siguió palpando, casi no había duda ya, tenía que ser una lámpara. Abrió sus ojos, el reflejo era casi insoportable de resistir, pero debía verla, debía cerciorarse que tenía por fin entre sus manos ese objeto que –él creía- cambiaría su vida por completo.
Cuando su vista se acostumbró, pudo observarla bien. Eramuy bella, parecía de oro, del oro más fino que Simbad jamás hubiese visto. Tenía grabados unos arabescos que no terminaba de entender, pero ¿importaba? Sin duda no. Lo único que le interesaba era tener en sus manos aquello que tanto había ansiado.
Se levantó y miró hacia todos lados. Afortunadamente estaba solo en la calle, por lo que presumía nadie había sido testigo de tal hallazgo. Por siacaso, escondió la lámpara bajo su túnica y se fue corriendo hacia el sótano de su casa.
Procuró no ser visto por su familia tampoco. Cerró la entrada al sótano, se sentó en el piso y observó por mucho tiempo tan bello elemento. Era realmente hermosa, pequeña en realidad, tal vez más de lo que siempre la había imaginado. No podía creer que allí estuviese, frente a él, dispuesta a dejar en libertad algenio destinado a vivir en el encierro.
Antes de tocar la lámpara, debía pensar bien en lo que deseaba. La leyenda decía que el genio sólo podría cumplir tres deseos, no era cuestión de desperdiciar tres oportunidades.
¿Cómo sería el genio? Se preguntaba Simbad ¿sería de tez oscura como él o tendría otro color de piel? ¿Sería alto, gordo, bello? ¿Qué más daba? lo único que Simbad esperaba esque estuviese dispuesto a cumplir sus peticiones. Así debía ser “el genio jamás desobedece al amo, siempre cumple al pie de la letra con sus pedidos” así decía la gente.
Nervioso comenzó a frotar la lámpara, una y otra vez. Nada ocurría. Ya cuando estaba a punto de arrojarla por el aire, comenzó a salir humo de la misma. Todo se nubló para Simbad y cuando pudo abrir los ojos nuevamente, frente a...
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