La chica que amaba a tom gordon

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Traducción de Eduardo G. Murillo PLAZA & JANÉS EDITORES, S.A. Título original: The Girl Who Loved Tom Gordon Primera edición: octubre, 2000 1999, Stephen King Publicado por acuerdo con el autor, representado por Ralph M. Vicinanza Ltd. C.de la traducción: Eduardo García Murillo C. 2000, Plaza & Janés Editores, S. A. Travessera de Grácia, 47-49. 08021 Barcelona Printed in Spain - Impreso enEspaña ISBN: 84-01-01408-5 Depósito legal: B. 38.143 - 2000 Fotocomposición: Lozano Faisano, S. L. Impreso en A & M Gráfic, S. L. Santa Perpétua de Mogoda (Barcelona) L014085

Para mi hijo Owen, que ha terminado enseñándome más sobre béisbol de lo que yo le había enseñado. JUNIO DE 1998

ANTES DEL PARTIDO El mundo tenía dientes y podía morderte en cualquier momento. Trisha McFarland lo descubriócuando tenía nueve años de edad. A las diez de una mañana de principios de junio estaba sentada en el asiento trasero del Dodge Caravan de su madre, vestida con su sudadera azul de entrenamiento de bateo de los Red Sox (el que llevaba 36 GORDON estampado en la espalda), y jugaba con Mona, su muñeca. A las diez y media -se había perdido en el bosque. A las once intentaba contener su terror, nopensar: Esto va en serio, esto va muy en serio. Intentaba no pensar que, en ocasiones, cuando la gente se perdía en el bosque salía gravemente perjudicada. A veces incluso moría. Y todo porque necesitaba mear, pensó... aunque tampoco lo necesitaba con tanta urgencia, y en cualquier caso habría podido pedir a mamá y a Pete que esperaran un minuto en el sendero, mientras hacía sus necesidades detrás deun árbol. Se estaban peleando una vez más, menuda sorpresa, y por eso se había quedado un poco rezagada, sin decir nada. Por eso se había alejado del sendero y ocultado tras unos arbustos altos. Necesitaba un respiro, así de sencillo. Estaba harta de oírles discutir, harta de fingir alegría y optimismo, a punto de gritar a su madre: «¡Deja que se vaya! Si tantas ganas tiene de volver a Malden yvivir con papá, ¿por qué no le dejas? Si tuviera permiso, conduciría yo misma, aunque sólo fuera para conseguir un poco de paz y tranquilidad.» Y después, ¿qué? ¿Qué diría su madre? ¿Qué expresión aparecería en su cara? ¿Y en la de Pete? Era mayor, estaba a punto de cumplir catorce años, y no era estúpido. ¿Por qué era tan cazurro? ¿Por qué no lo dejaba correr? «Corta el rollo», era lo que queríadecirle (a los dos, en realidad), «cortad el rollo». El divorcio se había sentenciado un año antes, y su madre había conseguido la custodia. Pete había protestado largo y tendido cuando se trasladaron desde las afueras de Boston al sur de Maine. En parte porque quería quedarse con papá, y ése era el argumento que siempre utilizaba para influir en mamá (algún instinto certero le decía que era lo másefectivo), pero Trisha sabía que no era el único motivo, ni siquiera el más importante. El verdadero motivo era que Pete odiaba el instituto de Sanford. En Malden se lo había montado muy bien. Se había erigido en líder del club de informática, como si fuera su reino particular. Tenía amigos... chiflados de los ordenadores, sí, pero formaron un grupo compacto y los chicos malos no les molestaban.En el instituto de Sanford no había club de informática, y sólo había hecho un único amigo, Eddie Raynburn. En enero, Eddie se mudó, víctima también de una ruptura familiar. Eso convirtió a Pete en un solitario, juguete de cualquiera. Peor aún, muchos chicos se reían de él. Le habían adjudicado un mote que detestaba: CompuMundo. Casi todos los fines de semana, cuando Pete y ella no iban a Maldencon su padre, su madre los sacaba de excursión. Se dedicaba a ello en cuerpo y alma, y si bien Trisha deseaba con todo su corazón que mamá se dejara de tonterías (las peores peleas tenían lugar durante estas salidas), sabía que no ocurriría. Quilla Andersen (había recuperado su apellido de soltera, y Pete no lo soportaba) poseía el coraje de sus convicciones. En una ocasión, durante un fin de...
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