La cuna caera

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LA CUNA CAERÁ
(The Cradle Will Fall, 1980)

Mary Higgins Clark

ÍNDICE
Nota de la traductora 4
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78 180
79 182
80 190
81 191
A Ray, siempre con amor¡Junto a mí envejece!
Aún nos queda por vivir lo mejor,
el final de la vida para lo cual surgió su comienzo.

Robert Browning

... pues algunos pacientes, aunque tienen conciencia de que su estado es peligroso, recuperan la salud gracias a la alegría que lesbrinda la bondad del médico.

Hipócrates

Nota de la traductora

El título de esta novela está tomado de una canción infantil inglesa que dice: Cuando la rama se rompa, la cuna caerá.
1

Si no hubiera estado pensando en el caso que acababa de ganar, Katie no habría tomado la curva con tanta rapidez, pero la intensa satisfacción que le habíaproducido el veredicto de culpabilidad aún la absorbía. Había sido un caso difícil. Roy O’Connor era uno de los principales defensores de Nueva Jersey. El tribunal había suprimido la confesión del acusado, golpe muy importante para la acusación, pero, así y todo, se las arregló para convencer al jurado de que Teddy Copeland fue el hombre que asesinó perversamente a la anciana de ochenta años, AbigailRawlings, durante un intento de robo.
Margaret, la hermana de Miss Rawlings, se hallaba en el tribunal para escuchar el veredicto y después fue a ver a Katie:
–Estuvo maravillosa, Mrs. DeMaio –dijo–. Parece usted una joven colegiala. Nunca creí que lo lograría. Pero, cuando habló, probó cada uno de sus argumentos, e hizo que los miembros del jurado sintiesen lo que el asesino le hizo a Abby. Yahora, ¿qué sucederá?
–Con su historial, es de esperar que el juez decida enviarle a prisión para el resto de su vida –contestó Katie.
–Gracias a Dios –añadió Margaret Rawlings.
Sus ojos, nebulosos y apagados por la edad, se llenaron de lágrimas. Y mientras se los secaba en silencio, añadió:
–Echo mucho de menos a Abby. Sólo quedábamos nosotras dos y no puedo quitarme de la cabeza todoel miedo que habrá pasado. Hubiera sido terrible que el criminal se hubiese salido con la suya.
Pero no se salió con la suya.
El recuerdo de estas palabras hizo que Katie se distrajese y apretara más el acelerador. El súbito aumento de la velocidad al coger la curva hizo que el coche patinase sobre la carretera helada.
–¡Oh, no!
Se aferró al volante, frenética. Aquella carreteravecinal estaba oscura, el coche se saltó la línea divisoria y empezó a girar. La mujer vio luces que se acercaban, a lo lejos.
Hizo todas las maniobras posibles con el volante, pero no podía controlar el coche. Se dirigía hacia el arcén de la carretera, pero éste también estaba helado. Como un esquiador a punto de saltar, el coche se detuvo un instante en el borde del arcén, mientras sus ruedasgiraban antes de inclinarse hacia los campos boscosos. Frente a ella había una mancha oscura: un árbol. Katie sintió el desagradable choque del metal penetrando la corteza. El coche tembló y el cuerpo de Katie fue proyectado contra el volante y, luego, hacia atrás. Katie se cubrió la cara con los brazos, intentando protegerse de las trizas del cristal, que se había roto con el golpe. Un dolor agudo y...
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