La experiencia de salvación en las mujeres

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LA EXPERIENCIA DE SALVACION EN LAS MUJERES
Texto: Gebara, Ivone. El Rostro oculto del mal. Editorial Trota. 2002. Madrid

En este capitulo cuatro la autora nos habla de que no hay una experiencia del mal sin una búsqueda de salvación, esto no como resultado directo de este fenómeno soteriológico, sino como la profunda sintonía de la magia de la vida y todo lo que ella trae consigo.
Estabúsqueda de superación alcanza nuestra realidad corporal, nuestra vida cotidiana, la fuerza y la debilidad de nuestra opciones. Cabria preguntarse entonces que se vive en la realidad concreta como experiencia de salvación.
La comprensión de la salvación, en un discurso teológico feminista, comienza por los signos de salvación en la vida cotidiana, en la experiencia de cada día, en lo que nos sucede aveces de modo inesperado. La cruz de Jesús de Nazaret mantiene su condición de signo distintivo y único. Constituye la referencia a una comunidad de fe, pero muchas veces hay que hacerla entrar en dialogo con otras para evitar posibles manipulaciones.
La autora se refiere en esta problemática, que de fondo hay un sustrato patriarcal que no permite concatenar las demás experiencias de cruces comoson el de las mujeres, y las de otras tantas realidades que solo aparentan tener una cierta progresión desde la experiencia de la cruz de Jesús. Ciertamente hay aquí una antroponomía que aun, y por mucho tiempo nos costara entender, y es el de saber situar en tiempo y espacio lo que solemos llamar teología de genero que solamente es interpretada o se queda en el campo de lo genital.
En este campola aportación del feminismo ha sido el de denunciar un cierto universalismo masculino de la cruz, impuesto a diferentes culturas, como si este hubiera de ser considerado paradigmático. Todo el sufrimiento de las mujeres a lo largo de dos milenios de historia habría resultado, en definitiva, inútil a los ojos de una teología de la historia como esta. Al parecer el sistema jerárquico necesita uncierto modo de culpabilizar para poder mantener su poder. Reconocer la propia responsabilidad no siempre quiere decir sentirse directamente culpable, aun reconociendo su propia complicidad por el simple hecho de vivir en este mismo sistema.
Superar las generalidades, esforzándose por hablar de situaciones concretas, de acciones concretas y de consecuencias concretas, ayuda a evitar lasresponsabilidades y los culpables. Hablar de la cruz significa hablar de cruces. Y cuando se habla de cruces hay que hablar siempre en plural. Desde el momento en que se habla de las cruces en plural, la cruz de Jesús se convierte en una cruz entre otras cruces, aun tratándose de la cruz de un inocente. Una cruz no puede abarcar a todos los sufrimientos o todas las cruces, pues correría el riesgo deinstaurar un imperio de sufrimiento, aunque su intención fuera instaurar el imperio del amor.

De aquí surgen algunos retos que se le plantean a nuestros paradigmas. Estos retos son una invitación a recrear nuestra tradición en función de los interrogantes que plantean diferentes grupos humanos.
Las resurrecciones en lo cotidiano
La salvación no será fuera de la trama misma de la vida, sino que serealizara en su seno. Esta salvación es lo que ayuda a vivir en este momento concreto, aunque uno alimente el sueño de una felicidad mayor. Un proceso de salvación es un proceso de resurrección, de recuperación de la vida, de esperanza, de justicia a lo largo de la historia, aunque estas experiencias sean frágiles y pasajeras. La resurrección se convierte, en algo que puede vivirse y entendersedentro de los limites de nuestra existencia. Se trata, pues, de superar una cierta teoría idealista.
Se trata de abrir una perspectiva de esperanza capaz de integrar dinámicamente a las mujeres, a los hombres y toda la naturaleza. En la practica, hay que comenzar sin cesar la búsqueda de la salvación, del mismo modo que cada día tenemos que comer y beber de nuevo. Se trata de un movimiento...
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