La fotografia de dios

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La fotografía de Dios
Por Tomás Eloy Martínez Para La Nación
HIGHLAND PARK, N. Jersey.- Tres grupos de astrónomos llegaron hace unos días a la misma desconcertante conclusión: más allá de todo, en los confines de las galaxias desconocidas, hay ondulaciones de una energía que actúa en sentido inverso a la fuerza de gravedad y que va sellando todos los huecos dejados por la continua expansión deluniverso. Los observadores, que emplean enormes telescopios asentados sobre globos estratosféricos, publicaron sus informes casi a la vez, a fines de noviembre, en Roma, en Berkeley y en Princeton. Uno de ellos explicó el fenómeno de un modo a la vez trivial y estremecedor. El universo -dijo-, que al principio era chato, está estirándose como una inmensa tela plástica. Y, tal como sucede con esastelas, la extrema tensión va abriendo fisuras y líneas muertas, que Alguien o Algo, desde el otro lado, rellena con una extraña forma de energía.

¿Se entiende? La idea no es nueva, pero antes se trataba de una conjetura. Se definía el universo como un globo de látex que reventaba por un lado y que Alguien iba reparando no se sabía cómo. Einstein mencionó una energía conocida como "constantecosmológica", que iba cerrando los espacios vacíos, pero abandonó la idea cuando pensó que contradecía el principio de un universo en expansión. Nadie sabe qué es lo que hay en el imposible Otro Lado, de dónde viene eso que el doctor Rocky Kolb, de la Universidad de Chicago, ha llamado "la increíble fuerza exótica".

Los astrónomos, por ahora, le han asignado un nombre técnico: MBR, sigla demicrowave background radiation, que se podría traducir como "telón de radiaciones cósmicas", aunque la última palabra no explica la idea de que ese telón produce microondas. ¿Cómo llamarlo, entonces?

El pastor de la iglesia presbiteriana de New Brunswick, que aludió al hallazgo en su sermón del primer domingo de diciembre, dijo que, para él, el fenómeno tenía un nombre más simple: Dios.

¿Setrata, entonces, de Dios? The New York Times publicó a fines de noviembre una imagen minúscula de la fuerza. Tiene la forma de varias nubes abigarradas, de una piel humana en el microscopio, de las burbujas en un vaso de soda: la forma de cualquier cosa, o de nada. ¿Dios?

Nadie, que yo sepa, ha mencionado hasta ahora dos textos sorprendentes que describían algo parecido al MBR hace cuatrocenturias. Uno refiere un sueño de Galileo Galilei; el otro, más admirable aún, contiene la cosmogonía del genial cabalista Isaac Luria. Reivindicar las visiones de esos dos precursores es el objeto de este artículo.

El sueño de Galileo
En los primeros meses de 1610, Galileo pudo perfeccionar un nuevo telescopio que agrandaba treinta veces las figuras del cielo. Durante más de tres noches observó conpasmo los montes y profundos valles de la Luna hasta que unos vagos fuegos inmóviles, cerca de Júpiter, le llamaron la atención. Exaltado, anotó en su cuaderno que había descubierto cuatro planetas. Se trataba, sin embargo, de mucho menos: eran cuatro satélites de un planeta descomunal.

Esa noche, Galileo tuvo un sueño extravagante, del que habla en una de sus cartas a Johannes Kepler. Durantesiglos, el texto fue leído como el borrador de un poema. Ahora puede entenderse como una profecía.

"Soñé que mi telescopio se adentraba en la noche del universo -escribió Galileo-. Dejaba atrás las espadas de Orión y las miríadas de pequeñas estrellas cuyas luces iban apagándose ya en los torbellinos del espacio.

Llegaba por fin a una región de oscuridad absoluta: la noche en cuyo vientre seoscurecían las noches de todas las edades. De pronto, en una orilla de aquel cielo perdido, el telescopio divisó una estrella enorme y solitaria. Avanzó hacia ella. El espacio se tiñó de blanco. La luz era más intensa que la luz de mil soles. Duró poco. Muy rápido, la luz se desgarró y por la grieta fluyeron anillos, planetas, ríos de lava celeste. Sentí que había asistido al nacimiento del...
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